TERMINAL BAHIA BLANCA

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martes, 7 de octubre de 2008

Aves en peligro

Una de cada ocho especies está al borde de la extinción en todo el mundo; las aves de los trópicos y los bosques son las más vulnerables
Más de 1.000 especies de aves podrían extinguirse globalmente si no se toman medidas urgentes. Así lo asegura un estudio realizado por BirdLife Internacional, que confirma que al menos un 45% de las aves comunes están en declive en todo el mundo. La destrucción de su hábitat, las especies invasoras, la contaminación o la caza no sostenible son algunas de sus principales causas, todas ellas provocadas por el ser humano.

El informe "El Estado de Conservación de las Aves en el Mundo" afirma que 1.226 especies están amenazadas globalmente, y de ellas, 190 en peligro crítico, lo que conlleva un altísimo riesgo de extinción en un futuro inmediato. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, (UICN), a la que BirdLife proporciona los datos sobre aves, destaca un progresivo empeoramiento: 225 especies han pasado a la categoría de amenaza más alta.

En este sentido, en los últimos cinco siglos han desaparecido el 40% del total de las especies de aves, una velocidad que se estima de 1.000 a 10.000 veces la tasa de extinción natural. La mayoría de las extinciones se ha producido en pequeñas islas, pero la tasa en continentes está aumentando: en el último trimestre del siglo XX se han perdido 18 especies, y desde el año 2000 tres más podrían haberse extinguido.

Según el director ejecutivo de BirdLife, Mikel Rands, las aves, que se encuentran en casi todas partes del mundo, son una prueba de la aceleración del deterioro de la biodiversidad y del medio ambiente, lo que afecta a todas las formas de vida del planeta, incluida la humana.

El informe asegura que algunas especies sobreviven en números muy pequeños o con diminutas áreas de distribución y que están prácticamente condenadas si no se toman medidas de conservación urgentes. Incluso pequeños aumentos en la mortalidad pueden poner en peligro la supervivencia de ciertas especies.

Las aves asociadas con tierras agrícolas son las que se encuentran en una peor situación, si bien las aves grandes y las que tienen bajas tasas reproductivas son las más amenazadas, aseguran los responsables del estudio: albatros, grullas, loros o faisanes serían algunos ejemplos. El riesgo es global, aunque es en algunas zonas, como los trópicos y, en mayor grado, los bosques donde reside el mayor número de aves en peligro, especialmente en Asia. Asimismo, el aumento del riesgo ha sido mayor en las aves marinas y de Oceanía.

Asimismo, las aves migratorias también han sufrido una disminución considerable (40%) en más de tres décadas. En este apartado, la intensificación de la agricultura en Europa o la desertificación en sus áreas de invernada en África está haciendo estragos. Por ejemplo, especies migratorias comunes como el torcecuello, la collalba gris, el carricerín común o el ruiseñor están desapareciendo "silenciosamente", subraya el estudio.

En el caso concreto de Europa, un seguimiento de 124 especies de las aves más comunes durante 26 años revela que el 45% ha disminuido en 20 países, entre las que destacan las aves asociadas a ecosistemas agrícolas. Por ejemplo, la tórtola europea, la perdiz pardilla, el triguero o el cuco común se han reducido en un 62%, 79%, 61% y 17% respectivamente.

Amenazas más destacadas

El informe, que se publica cada cuatro años, identifica las principales amenazas que sufren estos seres, todas ellas inducidas por el ser humano. Así, el 87% de especies (1.065) están amenazadas por la agricultura, el 55% (668) por la explotación forestal y la sustitución de bosques naturales por plantaciones de monocultivo y el 51% (625) por las especies invasoras. Estos problemas provocan además la destrucción y degradación de su hábitat, lo que afecta al 93% de las aves en peligro.

En concreto, la intensificación de la agricultura es el factor más destructor de la biodiversidad, sobre todo en los trópicos. Por ejemplo, la sabana brasileña de El Cerrado, que alberga 935 especies de aves, se ha reducido casi a la mitad por el cultivo de soja y caña de azúcar. En cuanto a las especies invasoras, han producido ya muchas extinciones, afectando especialmente a las aves de islas pequeñas.

La contaminación en sus diversos estados, ya sea en el agua, como pesticida o como derrame de petróleo, afecta también directa e indirectamente a las aves y a sus hábitats, sin que se sepa mucho sobre los efectos a largo plazo, recuerda BirdLife.

La caza no sostenible y la captura para el comercio también suponen un factor negativo: en 2008, afectan ya a un tercio de todas las especies de aves globalmente amenazadas, y 50 de ellas han desaparecido en los últimos cinco siglos por estos motivos. Esta sobreexplotación es especialmente preocupante en Asia, donde se ubican ocho de los diez países del mundo con el mayor número de aves en peligro por este problema. Loros, palomas y faisanes son algunas de las familias de especies más sobreexplotadas del planeta. No obstante, Rands recuerda que, a largo plazo, el cambio climático podría ser la amenaza más grave.

Medidas de conservación

El informe ofrece también datos positivos de especies que se han mantenido estables e incluso otras que han aumentado gracias a los esfuerzos de conservación. La Lista Roja documenta 32 especies que han reducido su estado de riesgo. De esta forma, entre 1994 y 2004, las acciones directas de conservación han salvado de la extinción a 16 especies.

En este sentido, los responsables de BirdLife destacan la voluntad de Sierra Leona e Indonesia, donde se están aprobando normas para recuperar y conservar espacios naturales vitales. Sin embargo, recuerdan también que, a pesar de que las medidas de conservación son relativamente económicas, la inversión es más bien escasa. Por ejemplo, mantener la red de áreas que conservarían el 90% de la biodiversidad en África costaría unos 700 millones de euros al año, aunque sólo se invierte unos 200 millones.

Entre las medidas que se han de tomar en el caso de las aves destacan las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (IBA por sus siglas en inglés). BirdLife ha identificado más de 10.000 IBA en casi 200 países y territorios, principalmente en tierra y agua dulce, si bien los océanos toman cada vez más importancia.

fuente:0291

El 25% de los mamíferos está en peligro de extinción

Uno de cada cuatro mamíferos que viven en nuestro planeta está siendo empujado literalmente hacia la extinción. Lo dice el mayor estudio llevado a cabo hasta la fecha, auspiciado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que celebra esta semana en Barcelona su Congreso Mundial por la Conservación.


Un ejército de investigadores de varios centros repartidos por diversas regiones concluyen, en un estudio que recoge la revista Science, que entre el 25 y el 36 por ciento de las especies de mamíferos, tanto terrestres como marinos, están en peligro de desaparecer.

El factor humano
No es algo de lo que enorgullecernos. La era de los dinosaurios conoció un florecimiento que perduró durante más de 150 millones de años, a la que le siguió la era de los mamíferos. Sin embargo, el factor humano ha supuesto un cambio drástico. "Asusta que tras millones y millones de años de evolución nos embarquemos en una crisis en las que el 25 por ciento de las especies pueden desvanecerse", ha indicado Andrew Smith, un zoólogo de la Universidad Estatal de Arizona que forma parte de los 103 autores del estudio, aunque este centenar de expertos ha estado asesorado por 1.800 científicos procedentes de 130 países.

En el mundo se conocen 5.487 especies de mamíferos. De ellas, están amenazadas unas 1.141. En los últimos 500 años, se han extinguido al menos 76 especies de mamíferos, fundamentalmente por la destrucción de su hábitat y la contaminación. Hay una lista de 836 especies de las que aún no se disponen datos, pero su situación no parece muy halagüeña. Y, terminando de hablar de números, la lista de los mamíferos actuales en grave peligro de extinción suma 188 especies. Entre ellos no podía faltar el lince español (Lyns pardinus), cuya población oscila entre 84 y 143 individuos.

Los más afectados
Entre los tristemente ilustres invitados a esta lista esta el famoso Diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii), un marsupial carnívoro parecido a un perro -de hecho, es el de mayor tamaño del mundo- que habita en el estado de Tasmania, en Australia. En tan sólo diez años su población ha descendido un 60 por ciento, debido a una curiosa forma de cáncer facial muy contagiosa.

El llamado Ciervo del padre David (Elaphurus davidianus) es una especie de ciervo de China muy rara que ha desaparecido totalmente en la naturaleza y subsiste sólo en cautividad, por lo que queda la esperanza de su reintroducción a la vida salvaje; hay especies -poco conocidas por el público- que no se las ha visto desde hace 40 años, como un tipo de roedor, Mesocapromys sanfelipensis, originario de Cuba, o una especie de gato asiático denominado gato pescador (Prionailurus viverrinus) muy parecido al lince, propio de las regiones del sur de Asia, un raro tipo de musaraña elefante de la que apenas pueden quedar unas decenas de individuos en los bosques de Udzubgwa en Tanzania; la foca del Caspio (Pusa caspica) cuya población ha disminuido en un 90 por ciento en el último siglo. Pero, aunque no se mencionan en la lista, hay invitados cuyas poblaciones han disminuido alarmantemente, según el artículo de Science, como el lobo gris (Canis Lupus) o el oso marrón (Ursus arctos).

Entre los mamíferos marinos, se destaca el impacto en el hábitat por culpa del calentamiento global en especies tales como el oso polar (Ursus maritimus) o la foca arpa o groenlandesa (Pagophilus groenlandicus).

En cuanto a los primates, la situación no ha mejorado mucho. De acuerdo con el estudio, el 79 por ciento de los primates asiáticos está en peligro de desaparición. Del mamífero más grande sobre la Tierra, el elefante africano, (Loxodonta africana), tampoco hay buenas noticias. La IUCn lo ha calificado como especie 'casi amenazada'. Su calificación anterior era de 'vulnerable', aunque sus poblaciones han aumentado en el sur y este de África, lo que aporta algunas esperanzas para su futuro. La familia de los tapires y los hipopótamos en general afronta peligros de extinción.

Algunos avances
Sin embargo, los expertos firmantes del artículo destacan algunos progresos de las organizaciones conservacionistas. El hurón de pies negros (Mustela nigripes), que estaba casi extinguido, se ha reintroducido con éxito en los EE UU. Y el Tarpán, (Equus ferus), un tipo de caballo salvaje de las estepas asiáticas al que se daba casi por desaparecido en 1996, ha pasado ahora a la categoría de "en peligro crítico", gracias a las reintroducciones llevadas a cabo en Mongolia a principio de los años noventa. "A pesar del estado deteriorado de los mamíferos, nuestra información sugiere que es posible recuperar las especies mediante esfuerzos concretos para su conservación", concluye el estudio.
fuente: ecodiario

Conozca cuáles son las especies más amenazadas de la tierra

La lista roja 2008 de la Unión Mundial por la Naturaleza (UICN), presentada en Barcelona, es la fuente de información más completa sobre el estado de conservación de las especies aquí se algunas de las especies más amenazadas, según el último informe presentado en Barcelona:


- Hurón patinegro (Mustela nigripes): Pasó de la categoría "desaparecido en estado salvaje" a "en peligro", tras su reintroducción con éxito en el oeste americano y en México.

- Cangrejo púrpura de agua dulce (Afrithelphusa monodosa), de África occidental: Totalmente desconocido hasta 1947. Clasificado "en peligro" por la deforestación de la Alta Guinea.

- Sengi de cara gris o musaraña elefante (Rhynchocyon udzungwensis) de Tanzania: Esta especie, descrita por primera vez, está clasificada como "vulnerable".

- Mero troncón (Plectropomus areolatus): Muy apreciado por su carne y víctima de la sobrepesca en la región indopacífica, acaba de integrar la lista roja como "vulnerable".

- Lince ibérico (Lynx pardinus): "En peligro crítico de extinción" debido a la disminución de su presa preferida, el conejo europeo.

- Gato pescador (Prionailurus viverrinus) del sudeste asiático: Pasó de la categoría "vulnerable" a "en peligro" a causa de la destrucción de su hábitat en zonas húmedas.

- Elefante africano (Loxondata africana): Pasó de "vulnerable" a "casi amenazado", pero su estatus varía considerablemente dentro de su hábitat.

- Cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer): Muy apreciado por su piel, pasó de "en peligro" a "en peligro crítico de extinción".

- Foca del mar Caspio (Pusa caspica): Pasó de "vulnerable" a "en peligro", víctima de los cazadores.

- Ciervo del Padre David (Elaphurus davidanius), originario de China: Considerada "extinguida en estado salvaje", pero su reintroducción parece posible.

- Demonio de Tasmania (Sarcophilus harrisii): Este marsupial carnívoro está "en peligro" de extinción, ya que su población mundial bajó un 60% en 10 años debido a un tumor cancerígeno facial transmisible y mortal.

- Sapo de Holdridge (Inciliius holdridgei): Especie endémica de Costa Rica extinguida.

- Caballo salvaje (Equus ferus): Pasó de "extinguida en estado salvaje" a "en peligro", tras su reintroducción en Mongolia.

- Lagarto gigante de La Palma (Gallotia auaritae), en las islas Canarias (España): Considerada extinguida desde hace 500 años, volvió a descubrirse en 2007.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Tras las huellas de las desaparecidas

Científicos están a punto de iniciar la búsqueda de algunos de los anfibios más raros en costa Rica, incluyendo el icónico sapo dorado, visto por última vez hace 20 años.

El sapo dorado ha desaparecido de las selvas costarricenses. Un equipo de la Universidad de Manchester y el Zoológico de Chester se encuentra en Costa Rica para dar con las estas especies en peligro de extinción. La BBC estará siguiendo sus pasos dentro del bosque nuboso de Monteverde. El número de anfibios en todo el mundo han disminuido drásticamente, debido en parte a un hongo mortal. Costa Rica es uno de los países pero afectados. El jefe de la expedición, Andrew Gray, del Museo de Manchester de la Universidad de Manchester, dijo: "Las montañas de Costa Rica eran una de las regiones con mayor biodiversidad - pero en muchas áreas, las poblaciones de anfibios han sido casi eliminadas". Hongo mortal A finales de los 80, herpetólogos en todo el mundo descubrieron que los anfibios estaban desapareciendo a un ritmo sin precedentes, pero no entendían por qué. Una década después, los investigadores aislaron un hongo desconocido hasta entonces, Batrachochytrium dendrobatidis, que infectaba a los batracios, impidiéndoles respirar por la piel y efectivamente sofocándolos. El Museo de Manchester tiene un programa de reproducción de la rana de árbol espléndida. Recientemente, los científicos trabajando en el proyecto Evaluación Anfibia Global estimaron que un tercio de los anfibios estaban amenazados de extinción y que unas 120 especies ya habían desaparecido a partir de los años 80. Muchos creen que este hongo quitrido ha sido un factor fundamental. Otras causas incluyen la destrucción del hábitat y el cambio climático. Lea: Hallan nueva especie de ranaLos conservacionistas están invirtiendo muchos esfuerzos para resguardar las especies sobrevivientes. Andrew Gray ha establecido poblaciones reproductoras en el Museo de Manchester para ciertas especies muy raras de ranas, incluyendo la rana de árbol espléndida (Cruziohyla calcarifer) y la ranita de los cafetales (Agalychnas annae). La Ithsmohyla rivularis se creía extinta desde hace 20 años. "He estado trabajando con las autoridades y científicos costarricenses para aplicar medidas de conservación en los lugares donde se encuentran las ranas", aseguró Gray. El año pasado, Gray tuvo la oportunidad de avistar la rana de nombre científico Ithsmohyla rivularis en el bosque nuboso de Monteverde - una rana que se creía extinta desde hace 20 años. Nunca decir "nunca" El redescubrimiento de esta rana le ha dado alientos al equipo para ir en búsqueda del sapo dorado (Bufo pereglines). Este colorido anfibio, que los científicos descubrieron en 1966, se convirtió en el símbolo icónico de la declinación de estas criaturas. En 1987 había unos 1.500 sapos dorados, pero dos años más tarde habían desaparecido de la selva. Gray dice que explorarán la región donde solía habitar, aunque "es poco probable que encontremos uno - pero, como quedó demostrado el año pasado, nunca se debe decir nunca". 02 de setiembre de 2008 (BBC)