TERMINAL BAHIA BLANCA

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martes, 24 de febrero de 2009

Gran movilización social para liberar a Susi, la elefanta del zoo de Barcelona

La historia de la elefanta ha conmovido a ciudadanos, asociaciones ecologistas e incluso al premio Nobel José Saramago que se ha unido en la campaña para que la elefanta sea trasladada y viva con otros ejemplares en un espacio más amplio.


La historia de Susi comienza a finales de febrero cuando su compañera Alicia, que además era la hembra dominante es sacrificada. Susi se quedó toda la noche pegada al cuerpo sin vida de su compañera y a partir de entonces muestra comportamientos depresivos. Hace movimientos repetitivos, que en el caso de los elefantes consisten en subir y balancear la trompa compulsivamente, se come sus propias heces y tiene trastornos intestinales; pide comida insistentemente a los visitantes del zoo.

Susi es una elefanta africana que llegó hasta las instalaciones del zoo de Barcelona donde vivía con Alicia, y aunque ninguna de las dos estaba en perfecto estado en un recinto tan pequeño al menos estaban juntas, algo decisivo en la vida de los elefantes, animales sociales y con una jerarquía matriarcal.

Campaña
La voz de alarma la dió la ONG catalana Libera y FAADA. El objetivo es conseguir que Susi viva sus últimos días en un espacio de semi libertad acompañada por otros ejemplares de su especie. Y además pretenden que ningún elefante viva en los zoológicos.

Los elefantes son animales que necesitan de grandes espacios para vivir, La Asociación Europea de Zoos y Acuarios aconseja que los elefantes vivan en manada y al menos en dos hectáreas, y Susi vive sola y en unos escasos 1.000 metros cuadrados. Son muchos los zoológicos que han decidido prescindir de estos animales especialmente en Estados Unidos e Inglaterra.

La campaña es ambiciosa y busca además crear un santuario para elefantes en Europa, que proteja de una vez por todas la vida de estos animales que tienen que vivir en cautividad.

Susi se ha convertido en el símbolo del maltrato que reciben los animales en los zoológicos, desde la ONG se quiere llamar la atención de la sociedad, consideran que los zoológicos son cárceles para los animales, bajo la excusa de la preservación y posterior reinserción, cuando apenas el 0,7 por ciento de los animales que viven en las instalaciones ha podido ser reinsertado a la vida salvaje

Liberad a Susi
La ONG invitó al biólogo Daniel Turner. Turner es especialista en elefantes y portavoz de la Born Free Foundation, organización que trabaja en la conservación de paquidermos en su hábitat natural y que se ha adherido a la campaña. El biólogo mostró una foto de elefantes salvajes en el parque Amboseli y, efectivamente, no son las condiciones de Susi.

El biólogo definió un panorama terrible para los elefantes en cautividad: el 80 % sufren problemas en las patas, el 23 por ciento de los del Reino Unido cojean, la mitad presentan comportamientos aberrantes. Para Turner, Susi se ha convertido en "embajadora de todos los elefantes cautivos".

La ONG está manteniendo reuniones periódicas con el sector político para conocer los motivos de la negativa de liberar a la elefanta. Han encargado informes etolológicos sobre elefantes para demostrar científicamente que si no se toma una decisión inmediata, la vida de Susi corre un serio peligro. Además están recogiendo firmas de apoyo a través de su página www.liberaasusi.org.

El zoo de Barcelona
Desde la organización se afirma que el zoo de Barcelona ha mentido a la prensa cuando afirma que Susi es anciana y que tiene 50 años, Libera asegura que tiene 36 y que la media de vida de un elefante africano es de 60 a 70 años, pero los expertos consideran que la vida de los paquidermos encerrados se reduce drásticamente.

En su página Web la ONG muestra videos y fotografías de la elefanta comiendo patatas fritas y todo tipo de alimentos que le ofrecen los turistas, los elefantes son vegetarianos y con esta alimentación solo se conseguirá que la vida de Susi sea más corta.

José Saramago
El Premio Nobel José Saramago no ha dudado en unirse en apoyo de Susi y en su blog le escribe unas palabras:

En el zoológico de Barcelona hay una elefanta solitaria que se está muriendo de pena y de las enfermedades, principalmente infecciones intestinales, que más pronto o más tarde atacan a los animales privados de libertad. La pena que sufre, no es difícil imaginarlo, es consecuencia de la reciente muerte de otra elefanta que con la Susi (este es el nombre que le pusieron a la triste abandonada) compartía en un más que reducido espacio. El suelo que pisa es de cemento, lo peor para las sensibles patas de estos animales que tal vez tengan todavía en la memoria la blandura del suelo de las sabanas africanas. Sé que el mundo tiene problemas más graves que estar ahora preocupándonos con el bienestar de una elefanta, pero la buena reputación de que goza Barcelona comporta obligaciones, y ésta, aunque pueda parecer una exageración mía, es una de ellas. Cuidar a Susi, darle un fin de vida más digno que verla acantonada en un espacio reducidísimo y teniendo que pisar ese suelo del infierno que para ella es el cemento. ¿A quién debo apelar? ¿A la dirección del zoológico? ¿Al ayuntamiento? ¿A la Generalitat?

fuento:ecodiario

domingo, 9 de noviembre de 2008

Nacen en Fuerteventura las primeras tortugas de huevos traídos de Cabo Verde

PUERTO DEL ROSARIO (FUERTEVENTURA).- Un primer grupo de 42 tortugas bobas ha nacido ya en Fuerteventura a partir de algunos de los más de 700 huevos que fueron traídos hace dos meses desde Cabo Verde a la isla para reintroducir en ella esa especie, según anunció hoy su Cabildo Insular.

Tras el alumbramiento de esos 42 ejemplares de tortugas de la especie "Caretta caretta", que tuvo lugar en la tarde de ayer en la playa de Cofete del Parque Natural de Jandía, a lo largo de los próximos días está previsto el nacimiento del resto de las crías, a partir de un total de 781 huevos enterrados en las arenas majoreras y repartidos en 10 nidos, explica en un comunicado la corporación.

A medida que continúen naciendo crías de tortuga, éstas se irán ubicando, primero, en depósitos individuales instalados en la propia playa, para evitar el contagio de posibles enfermedades, y luego serán trasladadas a una piscina común en la "Guardería de Tortugas" localizada en Morro Jable.

De modo que dentro de un año aproximadamente puedan ser soltadas al mar con las mayores garantías de supervivencia posibles, concluye el texto.

En él se recuerda que el llamado "Proyecto de Reintroducción de la Tortuga Boba en Fuerteventura" es una experiencia que tiene prevista una duración de diez años, siendo el presente el tercer año consecutivo en que se repite el traslado de nidos recién puestos por tortugas adultas en la isla de Boavista (Cabo Verde), para ser inmediatamente enterrados en Cofete.

Una ubicación que, según han constatado los estudios previos realizados por el Instituto de Investigación y Ciencias Marinas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, reúne las mejores condiciones para el desarrollo de este proyecto, destaca el Cabildo.

Este procedimiento -explica- se deberá repetir durante varios años, pues se estima que las primeras tortugas nacidas en la arena de la playa de Cofete no retornarán como adultas para proceder a su primera puesta hasta dentro de una década.

El programa de reintroducción de la tortuga boba está impulsado por el Cabildo Insular, el Gobierno de Canarias, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Ministerio de Medio Ambiente, el Gobierno de Cabo Verde y el Ayuntamiento de Pájara.
fuente:elmundo.es

jueves, 30 de octubre de 2008

Piden que las marcas que usan animales en sus logos aporten plata para salvar especies

Si marcas como Lacoste o Puma construyeron su identidad y se proyectaron con éxito al mercado sobre la base de logos de animales, ¿no deberían hacer algo para ayudar a la conservación de esas especies a las que tanto les deben?

Ése es el razonamiento que llevó al Fondo para el Medio Ambiente Mundial – organización financiera internacional integrada por 175 países que tiene como objetivo desarrollar programas de protección ambiental – a lanzar una campaña para que todas las empresas multinacionales que tengan distintivos de animales aporten a planes de acción para proteger a especies en extinción o que podrían estarlo en unos años, de continuar la destrucción de sus hábitats.

La iniciativa cuenta con el apoyo del Banco Mundial y de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Marcas con “identidad animal” hay muchas y muy populares: Peugeot y el león, Jaguar y el tigre americano fibroso y deportivo, Mustang y Porsche con caballos que simulan la fuerza y la potencia, Lacoste y el cocodrilo más famoso del mundo, Penguin y Puma –con logos evidentes –, Aerolíneas Argentinas y el cóndor, el ron Bacardi y el murciélago, Camel y el camello y, por qué no, Playboy y el conejo.

“Muchas corporaciones percibieron jugosos beneficios gracias a cientos de animales que adoptaron como símbolo de su identidad. Con las plantas también ha pasado. Plantas y animales los ayudaron a construir sus marcas y esos dibujos son la base de sus ganancias, por lo tanto, llegó la hora de devolver algo, para que sus logos no desaparezcan para siempre”, dijo Monique Barbut, presidenta del Fondo para el Medio Ambiente.

Según la “lista roja” de la IUCN, el 38% de las 44.838 especies censadas hasta el momento corre riesgo de extinción.

El costo de un programa de protección cuesta entre dos y cinco millones de dólares por especie. El plan piloto durará tres años y el próximo objetivo serán los estados que tengan símbolos –escudos, banderas – con animales.

ntonces, está claro: ¿Qué sería para Jaguar destinar unas monedas a la conservación del jaguar? ¿No sería peor que ese jaguar se convirtiera en un espectro, en un recuerdo de lo que fue, un bicho desaparecido de la faz de la tierra? Ejecutivos, a pensar.

Fuente: Crítica digital

domingo, 21 de septiembre de 2008

Africa, reino animal






De Sudáfrica a Tanzania, los mejores parques y reservas para ver de cerca, a veces muy, a veces no tanto, a los famosos big five, además de gorilas, jirafas y animales exóticos. Opciones, consejos y propuestas.

Hacer un safari en Africa es como vivir en un universo paralelo por unos días. Un universo en el que, de pronto, parecería que lo único que existe son animales, lo único que importa es qué animales se vieron ese día y prácticamente de lo único que se habla es, sí, de animales. Que el hipopótamo es el animal más peligroso de todos, que el embarazo del elefante dura casi dos años, que hace no tanto un león se engulló a un turista japonés que se bajó del Jeep..., y así.

Claro que no todos los safaris son iguales, ni todas las reservas ni todos los paisajes. Africa en sí mismo es tan grande y tan diverso que, en palabras de Ryszard Kapuscinski, no existe. "Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos Africa", sentenciaba el periodista y escritor polaco.

De todos modos es inobjetable que la extraordinaria fauna salvaje que reúne el continente africano tiene pocos parangones en el mundo.

¿Quiere ver elefantes? El Parque Nacional Addo Elephant, en el Cabo Oriental de Sudáfrica, fue fundado en 1931 con los 11 elefantes que quedaban en la región; hoy concentra más de 450. Casi nada, si se compara con los 120.000 paquidermos del Parque Nacional de Chobe, en Botswana, mayor reserva de elefantes del mundo.

¿Lo suyo son los gorilas? El Parque Nacional Impenetrable de Bwindi, en los brumosos bosques de Uganda, alberga casi la mitad de los gorilas de montaña que quedan en libertad en todo el planeta. Del otro lado de la frontera, en Ruanda, está el Parque Nacional de los Volcanes, donde vivió y fue brutalmente asesinada Dian Fossey. La zoóloga norteamericana fue la primera persona que consiguió habituar a los primates a la presencia humana y, gracias a su labor, hoy es posible acercarse a ellos (a ocho familias de gorilas, más precisamente), previo pago de 500 dólares y acatando una serie de normas (como hablar en voz baja, mantenerse siempre en grupo e incluso, ante la presencia del macho dominante, tenderse en el suelo en actitud de sumisión).

¿Prefiere ver animales exóticos o poco comunes? El Samburu, en Kenya, es una buena opción. Aquí encontrará las famosas jirafas reticuladas, con sus manchas rojizas; la cebra real, de rayas más estrechas y numerosas; el gerenuk, gacela de cuello larguísimo y orejas prominentes; el avestruz somalí, con su pescuezo azulado, o el oryx, un antílope que se parece a un caballo.

Pero lo cierto es que, más allá de las aficiones del público y del infinito abanico de opciones de cada parque, la mayoría de los turistas -en especial, los que se aventuran en Africa por primera vez- busca hacer el clásico safari de los big five, o los cinco grandes mamíferos que todos quieren ver: león, elefante, rinoceronte, búfalo y leopardo. Y además, claro, hay un surtido de actores secundarios como hipopótamos, monos, hienas, jirafas, ñus y tantos otros que uno ni siquiera sabe que existen.

Cómo. En rigor, casi todos los safaris siguen más o menos la misma rutina: dos salidas diarias, una al amanecer y otra poco antes de la caída del sol, cuando los animales están más activos, salen a cazar y ya no se esconden para resguardarse del calor.

Lo usual es hacer el avistamiento desde los Land Rover o Jeep en grupos de seis a ocho personas, aunque también hay algunas variantes más sofisticadas, como los safaris a caballo (generalmente se hacen en Botswana), en camello (Kenya) o sobre el lomo de un elefante (Sudáfrica). En este último caso, más que un safari en sí se trata de un paseo de no más de dos horas, no sea cosa que el elefante se estrese y el desprevenido jinete termine rodando por el piso.

También está la opción, cada vez más popular, del walking safari o el safari caminata. Nuevamente vendría a ser una suerte de complemento del gran safari , un recorrido que se hace en las horas muertas del mediodía, cuando los animales han comido, están más tranquilos o directamente descansando, como es el caso del león (que duerme un promedio de 19 horas por día). Siempre en fila india, en estricto silencio, escoltado por un ranger y su tracker -o asistente-, el grupo se interna en senderos inaccesibles para los vehículos, atento a detalles que sobre ruedas pasarían desapercibidos. Así se descubren desde huellas de predadores hasta serpientes o nidos de arañas. Y sí también se ven algunos de los grandes, aunque siempre a una distancia prudencial.

Dónde. Aun tan importante como saber qué clase de safari se quiere hacer es elegir el país donde hacerlo.

Sudáfrica es, por lejos, el preferido de los argentinos a la hora de emular a Karen Blixen (en cuya autobiografía se basó la película Out of Africa ). Más allá de la renombrada fama de sus parques y de ser la escala más directa desde Buenos Aires, es el único país de la región donde alquilar un auto y moverse por cuenta propia no termina siendo una ruleta rusa. Todo lo contrario: las rutas son excelentes, seguras y están perfectamente señalizadas, mientras que los autos con GPS incluido ya no sorprenden a nadie. Un dato no menor es la tremenda inversión en infraestructura, con caminos y autopistas a la cabeza, que el país está encarando en vistas al Mundial de fútbol 2010.

Dentro de Sudáfrica, el parque estrella es sin duda el Kruger, que con sus dos millones de hectáreas tiene el mismo tamaño de Israel. La reserva cuenta con una amplia red de caminos asfaltados, que se pueden recorrer libremente en autos particulares, aunque está terminante prohibido salirse del camino y, a veces, hay que resignarse a ver una familia de leones junto a otros 15 vehículos arremolinados alrededor.

En el otro extremo, las siete u ocho concesiones privadas que existen dentro del parque son mucho, mucho más exclusivas. No sólo porque garantizan el encuentro cara a cara con algún animal, sin turistas ni asfalto de por medio -y de la mano de un guía de ojo entrenadísimo, por supuesto-, sino también por el lujo superlativo de sus lodges, que se amolda increíblemente bien al concepto de vida salvaje. Sin ir más lejos, el Singita Private Game Reserve ( www.singita.com ) fue elegido este año nada menos que como mejor hotel del mundo, según la revista Travel & Leisure . Hablamos de precios astronómicos, claro, algo así como 1500 dólares la noche por persona (con todo menos el spa incluido, incluso la lavandería, los licores y los safaris nocturnos).

Además del Kruger, la zona de Port Elizabeth, en el Cabo Oriental de Sudáfrica, es muy popular entre familias, sobre todo por ser una zona libre de malaria. Los parques y las reservas de la zona -cuyo tamaño varía entre las 3000 y 25.000 hectáreas- están vallados, con los pros y los contras del asunto: menos autenticidad (y si los animales están separados, sobre todo en las reservas más chicas, olvídese de ver un león devorándose una cebra, por ejemplo) versus mayor posibilidad de ver más animales.

Sería interminable nombrar todos los parques de todos los países de la región. Sólo Kenya, por ejemplo, cuenta con más de 50, aunque el Masai Mara es en este país el parque de los parques .

Famoso por su nutrida población de leones y por ser el hogar de especies amenazadas como el rinoceronte negro y el guepardo, el Masai Mara es, en realidad, una continuación del Parque Nacional Serengeti, en Tanzania, en cuya inmensa llanura dorada (15.000 km2) se inspiraron los paisajes del Rey León .

Pero mucho antes que la película de Disney, el Serengeti fue desde siempre el escenario privilegiado de uno de los espectáculos más extraordinarios de la naturaleza: la migración anual de 1,4 millones de ñus y 200.000 cebras a través de la extensa planicie y hasta las colinas del Masai Mara, donde crecen pastos nuevos y frescos. Los mejores meses para presenciar la estampida son junio, julio y agosto, cuando los animales corren en ordenado tropel por la sabana de acacias.

Mala época, sin embargo, para visitar otro de los parques más populares de Tanzania, el cráter del volcán Ngorongoro. Esta gigantesca Arca de Noé, un área relativamente pequeña cuyas ricos pastos y agua permanente sirven de refugio a más de 30.000 animales, está atestada de turistas durante esos meses. De todos modos hace dos años se limitó la visita al cráter a medio día, en un intento de reducir a la mitad el número de autos.

Así y todo, Tanzania, y también su vecino Kenya, son algunos de los territorios más autóctonos para hacer un safari. Además, el hecho de que sus principales parques estén alejados de los grandes núcleos urbanos les permite conservar algo que cada vez es más raro en Africa: los animales se desplazan libremente, sin vallas ni alambrados ni otros obstáculos.

Y aunque tres partes de su territorio sean técnicamente un desierto, Botwsana también se está perfilando como un paraíso para el avistamiento de vida salvaje, con el Delta del Okavango como uno de los santuarios de aves y animales más asombrosos de Africa.

Aunque los que saben dicen que los próximos países que se vienen en materia de safaris son Angola, Mozambique y Zimbabwe (que solía serlo antes de sumirse en la feroz convulsión política y social que todavía lo tiene en jaque). Habrá que esperar un par de lustros para comprobarlo.

Por Teresa Bausili
De la Redacción de LA NACION

Fotos: Corbis y Singita Game Reserves

Haciendo números

Conviene consultar con diferentes agencias y saber qué se quiere hacer antes de decidirse por algún safari. Porque hay paquetes para todos los presupuestos, desde US$ 2200 (con aéreo a Johannesburgo, alojamiento fuera del Kruger y safaris en la zona pública del parque) en adelante, en las reservas y lodges más exclusivos. El promedio de días para un safari son dos, y los precios de los lodges arrancan en los US$ 400 o 500 por noche, por persona. Algunas de las agencias y mayoristas que ofrecen programas de safari son Swan Turismo ( www.swanturismo.com.ar , tiene un paquete de 14 días en Sudáfrica), Piamonte ( www.piamonte.com , con viajes a Sudáfrica, Kenya y Tanzania) y Barceló Viajes ( www.barceloviajes.com.ar , para ver gorilas en Uganda).

Visitas a tribus

Cada vez más, y como actividad complementaria, los safaris incluyen visitas a poblados de las tribus locales, como los masai en Kenya o los himba en Namibia. De todos modos hay que ser especialmente cuidadosos para no convertir las aldeas en una suerte de Disneylandia africana, además de saber reconocer la autenticidad de cada una: no es lo mismo un hombre blanco vestido de guerrero zulú en un show montado para turistas en Durban, por ejemplo, que un auténtico pastor nómada que abre las puertas de su casa (en el verdadero pueblo donde vive) para mostrarle al visitante cómo vive y compartir algunas de sus costumbres con él.

Lluvias y vacunas

Las mejores épocas para hacer safaris varían según el país, la temporada o lo que se busque ver. Por ejemplo, en Kenya suele llover de marzo a mayo. Algunos países como Mozambique se derriten del calor en enero y febrero (además, conviene saber que en verano los animales son más difíciles de ver ya que se resguardan del calor). Sudáfrica es óptima para hacer safaris durante todo el año, o el Serengeti, en Tanzania, está lejos de ser caluroso, al estar a 1700 metros sobre el nivel del mar. Sí es importante tener en cuenta que ningún país de la región está libre de la malaria, y algunos como Kenya y Tanzania también requieren la vacuna de la fiebre amarilla.