TERMINAL BAHIA BLANCA

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sábado, 4 de octubre de 2008

El casquete helado del océano Ártico registra la mayor pérdida de volumen de la historia


MADRID.- Se había bajado la guardia por el hecho de que no había habido récord. La fusión del hielo marino en el océano Ártico este verano no fue tan intenso como esperado y no llegó a superar el considerable deshielo de 2007. Sin embargo, el volumen perdido este año en el polo norte es, probablemente, el mayor desde que se tienen registros. Así lo han advertido los científicos del Centro Nacional de Datos sobre Hielo y Nieve (NSIDC) de EEUU en un comunicado.

Los expertos emplean distintos criterios a la hora de valorar la fusión del hielo. Lo habitual, desde que comenzaron los registros por satélite hace casi tres décadas, es que se refieran a la superficie helada que queda tras la temporada de fusión, que finaliza a mediados de septiembre, cuando nuevamente comienza el frío y con él la expansión del hielo. Esta superficie es comparada con la superficie media durante el mismo mes a lo largo de las últimas décadas.

El mayor retroceso de extensión helada se produjo el año pasado, en 2007; un récord histórico que dejó al océano Ártico con 4,28 millones de kilómetros cuadrados a mediados de septiembre. Este verano se batió el segundo récord, con 4,67 millones de kilómetros cuadrados de superficie helada en el mismo mes.
Otros criterios de valoración

Pero también existen otros parámetros importantes a la hora de valorar la magnitud del deshielo: la velocidad, por un lado, y el volumen de pérdida, que se traduce en el grosor del hielo que queda.

Así visto, este año 2008 ha sido especialmente inquietante para los investigadores. Si agosto registró la mayor velocidad conocida de fusión, la extensión de hielo que ha quedado después del verano representa, según los datos preliminares, el menor volumen de la historia de la observación por satélite.

Estos dos hechos están relacionados.

El efecto dominó en el deshielo es imparable y amplificador. Cuanto más hielo se funde, más se acelera el proceso y más volumen se pierde. El motivo es que la capa helada contiene cada vez más hielo joven (delgado y frágil), que con la llegada del calor se derrite con mayor facilidad.

Esto es lo que lleva ocurriendo tres décadas y lo que se acentuó especialmente entre 2007 y este año 2008. Tras la enorme pérdida de superficie helada en el verano de 2007, el hielo recuperado -que fue, por cierto, más cantidad de lo acostumbrado- ha sido en gran parte hielo recién cuajado, o joven, por lo que el pasado agosto se fundió a una velocidad récord.

Según Mark Serreze, experto del NSIDC, los datos de este año no hacen más que confirmar la tendencia negativa en la extensión helada del océano Ártico, y aunque no se haya superado el récord de 2007, el mínimo de este año está un 34% por debajo de la media de septiembre entre 1979 y 2000.

De hecho, los registros de 2008 están tan alejados de la media que la tendencia negativa, calculada hasta ahora por el NSIDC en un 10,7% por década, ha sido rebajado al 11,7% por década.

"Se ha creído que había una cierta recuperación con respecto al año pasado. Pero no ha habido ninguna recuperación", dijo Serreze.
fuente:elmundoes


martes, 2 de septiembre de 2008

La última década ha sido la más calurosa de los últimos 1.300 años

MADRID.- Una reciente investigación climática ha concluido que los últimos 10 años han sido los más calurosos que ha habido en los últimos 1.300 años, en el Hemisferio Norte.
La edad de la conclusión se eleva a 1.700 años si se consideran las investigaciones llevadas a cabo con los anillos de los árboles, un sistema de análisis con el que algunos científicos discrepan para este tipo de estudios.
La investigación, desarrollada por el Centro de las Ciencias de Sistemas de la Tierra del Estado de Penn (EEUU), se publica hoy en la edición electrónica de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).
"Como hay quienes consideran que los datos que aportan los anillos de los árboles son inaceptables, hemos decidido no tenerlos en consideración y basarnos en los resultados de los demás análisis. Estos señalan con una precisión mucho más sofisticada y hasta ahora desconocida la temperatura que hubo en plazos muy largos de tiempo", ha declarado Michael Mann, profesor adjunto de Meteorología y Geociencias del centro.
Las conclusiones del estudio son menos precisas en el Hemisferio Sur, porque los datos disponibles son más escasos que en el norte.
El equipo investigador ha estado formado por expertos de cuatro universidades y centros de EEUU, y se formó a instancias del Consejo de Investigación Nacional, que sugirió la necesidad de revisar la temperatura terrestre de los últimos 2.000 años, sin considerar los anillos de los árboles.
Las conclusiones actuales, realizadas con técnicas que hace una década no existían, coinciden con una anterior investigación del equipo de Mann de finales de los 90. En aquel estudio sí se tuvo en cuenta los análisis de los anillos de crecimiento de los árboles.
Al haber sido cuestionada la investigación por algunos científicos, que consideran que los anillos inducen a confusión, puesto que cuando se estrechan los anillos puede deberse a otras cuestiones que no tengan que ver con la temperatura, Mann y sus colegas han realizado el nuevo estudio sin árboles. Pero han llegado a los mismos resultados.
La investigación multidisciplinar ha sido apoyada por la Fundación Nacional de la Ciencia, el Ministerio de Energía y la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica (NOAA).