TERMINAL BAHIA BLANCA

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martes, 7 de octubre de 2008

Greenpeace dice que las pesquerías del Pacífico Sur se colapsarán en cinco años


SYDNEY (AUSTRALIA).- El grupo ecologista Greenpeace se hace eco de los estudios científicos y advierte de que la comercialización de pescado en la región del Pacífico Sur se colapsará en cinco años como resultado de una "pésima" política pesquera de los gobiernos de la zona.

El representante de Greenpeace para el Pacífico Oeste y Central, Lagi Toribau, denunció que las grandes compañías pesqueras están agotando los recursos de pesca y que los ejecutivos han fallado a la hora de prevenir esta situación.

Toribau hizo estas declaraciones en la última jornada de la IV Reunión de la Comisión de Pesca del Pacífico Oeste y Central, donde añadió que esta institución no ha logrado acabar con la pesca ilegal en la región.

La última reunión del Foro de Islas del Pacífico incidió en su Declaración sobre los Recursos Pesqueros del Pacífico en la importancia de la pesca sostenible y en el control del cambio climático.

Los firmantes reconocían también el especial peligro que atravesaban las poblaciones en la región de dos especies de atunes, el de aleta amarilla y el patudo.

Greenpeace y otras asociaciones ecologistas han denunciado reiteradamente la pesca intensiva por parte de flotas extranjeras en esta región del Pacífico.

martes, 30 de septiembre de 2008

Protesta en el Obelisco en reclamo del cumplimiento de la ley de basura


Dos militantes de Greenpeace colgaron del tradicional monumento porteño una pancarcta amarilla; la policía intenta hacerlos bajar; problemas en el tránsito.


Militantes de la organización ambientalista Greenpeace instalaron esta mañana sobre el Obelisco una gran cocarda amarilla con la leyenda "Buenos Aires, primero en contaminacion: basura Cero ya".

Bomberos, policías y grupos de rescate intentaban convencer a dos militantes de la organización ambientalista de que bajaran del monumento.

Los muchachos estaban a unos 25 metros de altura. Poco después de las 8, policías y bomberos intentaron tambien subir al Obelisco para obligar a bajar a los ambientalistas pero no lograron alcanzarlos. El tránsito estaba parcialmente cortado en la avenida 9 de Julio y Corrientes.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Visita a la isla de la basura



La isla sigue creciendo. Tiene ya entre 700.000 y 1,4 millones de kilómetros cuadrados
El barco regresaba a California desde Hawai, a donde había ido a la 'Transpacific'
La mañana del 3 de agosto, Moore y sus tripulantes vieron algo que cambió sus vidas.




PABLO PARDO
Treinta y tres unidades de residuos por cada metro cuadrado de mar. Es la basura entre la que nos bañamos los veranos, según datos de Greenpeace. La cifra la refrenda la actividad frenética que la Unidad de Aguas Marinas de la Agencia Catalana del Agua ha tenido estas vacaciones. Hasta mediados de agosto habían recogido más de 40 toneladas de desechos sólo de las costas catalanas.
Cada año, en todo el mundo, 6,5 millones de toneladas de residuos terminan en los océanos. La basura marítima, advierten los expertos, se ha convertido en una de las mayores amenazas del planeta. Ya no sólo forma montañas en tierra firme. Miles de toneladas de desperdicios se han agrupado en islas.
Charles Moore aún no ha puesto nombre a la que él descubrió. La más grande, que se sepa. Fue el l3 de agosto de 1997. El tiempo era soleado y hacía un ligera brisa en un área situada a unos 140 grados de latitud oeste y 40 grados de latitud norte, en el noreste del Océano Pacífico, a unos 1.500 kilómetros de San Francisco.
El catamarán 'Alguita' navegaba por allí, dentro de la Espiral del Pacífico Norte, una región que va desde Japón hasta California, famosa entre los navegantes por sus calmas chichas. Es una zona en la que el agua tiene muy pocos nutrientes, lo que la convierte en casi un desierto marino, atrapado permanentemente bajo un área de altas presiones, donde el agua gira lentamente en el sentido de las agujas del reloj.
Allí hay muy poco plancton -microorganismos que constituyen lo que podría considerarse como la hierba del océano-, así que los peces escasean. Y, por eso, los barcos pesqueros no visitan la Espiral, en cuya superficie de 34 millones de kilómetros cuadrados caben unas 70 españas. De hecho, el 'Alguita' estaba allí por pura casualidad.
El barco regresaba a California desde Hawai, a donde había ido a la 'Transpacific' -coloquialmente conocida como 'Transpac'-, una regata de veleros que se celebra todos los veranos. "Como teníamos combustible, fuimos por una ruta poco transitada", explicaba, en su castellano impecable, el comandante del 'Alguita', Charles Moore, a Crónica.
Pero esa mañana del 3 de agosto, Moore y los otros cinco tripulantes del velero vieron algo que iba a cambiar sus vidas, y también el concepto que el ser humano tiene del océano. Primero se encontraron con una hilera de bolsas de plástico flotando en el agua. Luego, masas de cuerdas y de redes. Más tarde, varios conos de señalización de tráfico procedentes de Japón. Después, una jarrita de plástico. Y juguetes. El océano se había llenado de basura.