TERMINAL BAHIA BLANCA

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martes, 2 de marzo de 2010

Un iceberg de 400 millones de toneladas se desprende de la Antártida

Un iceberg del tamaño de Luxemburgo se ha desprendido de un glaciar en la Antártida después de que otro iceberg gigante chocara contra él, según han informado los científicos este viernes, que creen que podría afectar a la circulación oceánica.

El iceberg chocó a principios de mes e hizo desprenderse un trozo de hielo gigante de hielo de la plataforma helada en la costa de la Antártida, según informó el Instituto Alfred Wegener de Investigaciones Polares y Marinas (AWI) en Bremerhaven (Alemania).

El instituto de Bremerhaven calificó la colisión del iceberg, con un peso de unos 400 millones de toneladas de hielo, de 'sensación científica' y reveló que el gigante helado se movía a una velocidad de unos 15 kilómetros diarios cuando se produjo el choque.

El iceberg de 90 kilómetros de largo y 30 kilómetros de ancho vaga ahora a la deriva hacia el norte.

Científicos australianos afirman que el choque "no está relacionado con el cambio climático" sino con procesos naturales que ocurren en el hielo.
Extraordinario fenómeno

El desprendimiento es uno de los mayores registrados en los últimos años, y un fenómeno de estas proporciones sólo pasa una vez en 50-100 años.

En 2002 un iceberg de unos 200 kilómetros se separó de la Antártida. En 2007, un iceberg del tamaño de Singapur se separó del glaciar Pine Island en la Antártida Occidental.

Los científicos temen ahora que las corrientes oceánicas se vean afectadas, ya que cualquier interrupción en la producción de agua fría en la región podría afectar a las corrientes y a los patrones climáticos.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Presentan un programa para investigar cetáceos sin matarlos

MADRID.- Australia y Nueva Zelanda presentaron un nuevo programa para estudiar a las ballenas sin tener que matarlas en aguas de la Antártida, donde cada año Japón caza a unos 1.000 cetáceos por motivos científicos".
Los dos países, habituales aliados en la conservación de las ballenas, acogerán el próximo mes de febrero una reunión internacional de científicos, donde estos estudiarán la propuesta antes de que sea remitida a la
Comisión Ballenera Internacional (CBI). De salir adelante, el plan arrancará a finales de 2009, justo cuando Japón envíe a sus pesqueros a las gélidas aguas antárticas, según informa EFE.
La presentación de esta nueva forma de investigación llega pocos días después de que la publicación de un estudio científico realizado por científicos japoneses reabriera el debate en torno a la captura con fines científicos.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que las ballenas Minke ('Balaenoptera acutorostrata') hoy tienen menos grasa que hace 20 años. Esto podría deberse a una reducción drástica de las poblaciones de krill -minúsculos crustáceos que habitan la capa más superficial de las aguas marinas- en el Océano Antártico como consecuencia del calentamiento global, que está fundiendo a un ritmo acelerado las banquisas de hielo vitales para estos pequeños animales.
La grasa sirve a los cetáceos, como a otros animales, para aislarles del frío de los mares polares, por lo que los resultados del citado estudio advierten del peligro al que se enfrenta esta especie en el futuro. Un "importante descubrimiento sin precedentes", según afirmaron los autores.
La investigación, para la cual hizo falta
"matar a más de 4.500 ejemplares a lo largo de dos décadas, dio la vuelta al mundo sin que ninguna revista de prestigio quisiera publicarla. Hasta que 'Polar Biology', una publicación científica alemana, decidió difundirla en su edición on line. Para los investigadores japoneses ha sido todo un éxito; para los conservacionistas, una forma muy discutible de justificar la caza científica de ballenas.
Reducciones y crisis
"No creo que se pueda medir esto por otras vías", dijo Lars Walloe, experto en cetáceos de la
Universidad de Oslo y coautor del estudio, refiriéndose a la inevitable muerte de los animales.
Los Gobiernos de Australia y Nueva Zelanda indicaron que la caza de ballenas ha reducido drásticamente las poblaciones de cetáceos, que en los últimos tiempos se enfrentan a una nueva amenaza, la del cambio climático.
Además, a principios de año, Camberra y Tokio tuvieron una crisis diplomática cuando un juez australiano dictaminó que era ilegal cazar ballenas en una reserva marina declarada por Australia en la Antártida, cuya soberanía no le corresponde, según Japón. Poco después, un barco del Departamento de Aduanas australiano vigiló y filmó durante semanas las actividades de los balleneros nipones, que fueron atacados en numerosas ocasiones por ecologistas.
Cada año, Japón mata unas 1.300 ballenas en el continente helado bajo su programa con supuestos "fines científicos", haciendo caso omiso a la CBI, que pide a Tokio que lo suspenda. Este organismo ha ratificado la moratoria vigente desde 1986 que prohíbe la caza de cetáceos con fines comerciales, pese a las presiones niponas para que se levante el veto para las capturas a pequeña escala.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Reaparece el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida


GINEBRA.- El agujero de ozono ha reaparecido sobre la Antártida, según ha anunciado la Organización Mundial de la Meteorología (OMM). Geir Braathen, experto de la organización, señaló en una rueda de prensa que la aparición del agujero en la capa de ozono es un fenómeno que ocurre cada año entre agosto y diciembre.
"Según los datos preliminares de que disponemos, creemos que este año el agujero en la capa de ozono estará en los niveles medios", señaló. Según Braathen, no alcanzará los niveles récord de 2006 pero que creen que será superior a los "niveles más débiles de 2007".
El especialista dijo que el agujero continuará existiendo durante varias décadas, debido a la concentración de gases en la atmósfera, pero aclaró que debería ir reduciéndose progresivamente tras la adopción del protocolo de Montreal en 1987.
La cantidad de gases que tienen un efecto destructor en la capa de ozono tocó techo en el 2000, y desde entonces esas sustancias se reducen lentamente a un promedio del 1% anual. La amplitud del agujero depende cada año de las temperaturas en la estratosfera.
En 2006, el agujero sobre la Antártida alcanzó un récord debido a un invierno especialmente frío y se extendió sobre una superficie de 29,5 millones de kilómetros cuadrados, con una pérdida de ozono evaluada en 40 millones de toneladas.
En 2007, en cambio, las temperaturas templadas en la estratosfera redujeron el agujero de la capa de ozono hasta ser uno de los más pequeños de la última década, aunque ya la OMM advirtió de que eso no significaba una recuperación.
El ozono es el responsable de filtrar los rayos ultravioleta del sol, que causan daños a la vegetación y pueden causar cáncer de piel.