TERMINAL BAHIA BLANCA

TERMINAL BAHIA BLANCA

domingo, 7 de febrero de 2010

Tráfico de fauna: tercera actividad ilegal en el mundo

Argentina es uno de los países generadores de mercados de especies silvestres, además de constituirse como lugar de tránsito y tráfico. Es por esto que un proyecto de investigación de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNR estudia el uso y aprovechamiento de la fauna silvestre en comunidades rurales y su implicancia en el tráfico ilegal a nivel nacional. Las tortugas, iguanas, boas, pumas, zorros y vizcachas son algunas de las especies más traficadas.

El tráfico de fauna implica toda actividad ilícita vinculada al comercio de especies silvestres y/o sus partes. Incluye tanto a las especies vivas como muertas y sus partes, por ejemplo pieles y plumas, entre otras. Enrique Richard, director del proyecto cuenta a InfoUniversidades que “es un mercado que se posiciona tercero a nivel mundial después del mercado de las armas y las drogas”, y asegura que “Argentina es un país tanto de tránsito del tráfico de especies, como generador de mercados internos y externos para especies silvestres a servir de ‘mascotas’”.

El estudio apunta a generar un aporte de información acerca de las economías en el entorno ecológico, las diferentes modalidades de utilización de los recursos, los contextos históricos socioculturales y económicos y las motivaciones para la colecta de especies silvestres cuyo destino es el tráfico ilegal. “Se espera dilucidar el circuito completo de tráfico de especies, desde el colector primario al consumidor final. Y que esta información sustentada en la investigación habilite el diseño de políticas de manejo del medio y de educación ambiental que se adapten a la problemática social - económica y ecológica regional y no tanto a los objetivos idealistas que en general mueven estas políticas”, explica Richard.

Con este fin, se analizaron comunidades rurales secundarias de la ecoregión del Chaco occidental de la provincia de Santiago del Estero, y se tomó como ejemplo el área que corresponde a la localidad de Loreto, un lugar indicado por los propios traficantes como fuente de la mercadería que comercian.

La investigación se lleva a cabo mediante visitas a los colectores primarios y la convivencia con ellos. Luego, acercándose a los colectores secundarios como “curiosos” en sus actividades comerciales intenta obtenerse de allí la información acerca de qué hacen y de qué manera. “Es un trabajo de ingeniería social muy complejo -agrega el director-, porque implica ganarse la confianza, y tratándose de actividades ilícitas es difícil. Las conversaciones, una vez lograda la confianza, son dirigidas en forma críptica a la información que se desea obtener”.

Algunas de las especies traficadas son las tortugas, iguanas, boas chicas, cardenales, jilgueros dorados, zorrinos, zorro gris, pumas, liebres criollas, y vizcachas. Éstas se venden como mascotas, para danzas exóticas (Boas), o sus pieles en talabarterías o casas de artesanías. El manejo del tráfico es en base a una estructura organizada, a nivel mundial, que se compone de un centro de acopio de las especies demandadas en el norte del país. “Se utiliza el sistema de rutas nacionales para canalizar la ‘mercadería’ a los principales centros de consumo o reventa, como Buenos Aires y Córdoba. Esto se realiza con camiones que portan otro tipo de mercadería y obtienen ingresos extras por esta actividad”, explica el investigador.

Otro dato interesante que se obtuvo es la ganancia de los distintos intervinientes en el tráfico y el precio final que adquieren las especies comercializadas. En palabras de Richard: “Los márgenes de ganancia para el colector primario, es decir el primer eslabón en la cadena son insignificantes. Los colectores secundarios, los que compran la mercadería y la acopian, tienen márgenes más significativos de ganancias. Por ejemplo, una tortuga de tierra pequeña (las de mayor precio de venta) es comprada al colector primario a un precio que oscila entre 3 y 5 pesos, el colector secundario la vende luego a un precio entre 15 y 20 pesos y termina en un Pet Shop de algunas de las localidades de destino a un precio final de entre 35 y 50 pesos”.

Si bien la investigación revela cómo opera la red nacional y su esquema, su aporte fundamental reside en que “otorgará los insumos necesarios para delinear las políticas educativas que apunten a revertir esta situación educando al consumidor, ya que sin consumidor no hay demanda y, por lo tanto, no hay tráfico. En el proyecto se resalta la idea de que esta actividad no mejora la calidad de vida de los habitantes rurales y, por el contrario, los empobrece más, al canalizar, en el circuito del tráfico, especies y volúmenes que cumplen una función importante en el ecosistema y en el sostén de su propia economía”.

El proyecto es financiado por EcoDreams, Consultora Ecobiológica y Académica Internacional.
Fuente: infouniversidades
Silvana Di Stéfano
seccomunicacion@unr.edu.ar
Dirección de Prensa
Secretaría de Comunicación y Medios - Dirección de Prensa
Universidad Nacional de Rosario

Bolsas de basura y contaminación

Según la ley 13.868, en la provincia de Buenos Aires las bolsas de polietileno tienen fecha de vencimiento, aunque los especialistas sostienen que mientras éstas sólo contaminan en forma visual, las que se usarán en su reemplazo contienen metales pesados que quedan en la tierra y el agua. El problema real que trae aparejado el uso indiscriminado de las bolsas de polietileno se vincula con la ausencia de costumbres que organicen su disposición final. Es por esto que consideran que el factor verdaderamente clave es el cambio de hábito humano.

Las tradicionales bolsas que entregan los comercios, desde pequeños almacenes hasta grandes supermercados, provocan una gran contaminación visual a causa de su uso indiscriminado, su larguísima vida útil y la carencia de políticas y costumbres para una adecuada disposición final. Sin embargo, las que se proponen en su reemplazo serán más contaminantes aún, por los metales pesados que se inyectan al polímero para hacerlo degradable. Así, la medida que el gobierno provincial dio con la Ley 13.868, es sólo de carácter estético: la contaminación visual que producen las actuales bolsas de polietileno, que vuelan y se acumulan por doquier, será mutada por otra de carácter químico.

Según el doctor en Ingeniería Química, Enrique Vallés “el polietileno es uno de los plásticos de mayor producción. Es un material muy noble y no es contaminante. Lo que sucede en el caso de las bolsas es que se han multiplicado infinitamente. Se usan en forma indiscriminada y luego se las tira en cualquier lado, lo que provoca muchos problemas”. El polietileno apareció como bolsas en la década del ‘70 y desde entonces tuvo aceptación masiva por su rendimiento: una bolsa de supermercado pesa entre 5 y 7 gramos y puede soportar una carga de hasta 10 kilogramos de mercadería; es decir, 1.700 veces su propio peso. Ningún otro material usado en forma comercial llega a esos valores de eficiencia mecánica.

Según define Vallés, biodegradable no es lo mismo que “oxodegradable”, característica de los nuevos recipientes propuestos. “Las bolsas oxodegradables son similares a las actuales bolsas de polietileno. La diferencia es que al polímero se le agrega un aditivo -que es un catalizador-, que hace que en presencia de oxígeno, aire y sol, el material se degrade. Los polímeros son moléculas largas, de muy alto peso molecular, Con el aditivo, el proceso de degradación hace que esas moléculas se corten. El material primero se endurece, luego se resquebraja y se parte, hasta hacerse un polvo. Esto requiere de un tiempo prolongado, pero al fin se degrada”, explica el especialista, consultado por InfoUniversidades.

“Pero sólo desaparece el problema visual, porque el catalizador involucra metales pesados, y, aunque esos metales pesados se agregan en pequeñas cantidades, dada la masividad del uso de las bolsas, a poco de andar se diseminarán en el ambiente. Desde el punto de vista comunitario, esos materiales provocan la falsa imagen de que son inocuos”.

Es posible fabricar bolsas como las que se usan en la actualidad pero biodegradables. Al respecto, Vallés señala que “son nuevos materiales que han surgido en los últimos 15 años, hechos algunos a partir del petróleo y otros, de materiales renovables como almidón, caña de azúcar, etc. Se producen monómeros con los que se hacen polímeros (plásticos) que, puestos en los basurales, se biodegradan. Lo que sucede es que estos productos son más caros, por su tecnología y porque su escala de producción aún es chica, a nivel global”. A éstos se suma la otra posible tecnología de reemplazo: las bolsas de papel. Sin embargo, su fabricación en Argentina causaría aún más perjuicios ambientales y es imposible abastecer en el corto plazo la demanda interna.

Ecología y economía

La opinión de Vallés sobre la Ley 13.868 es que tiene varias falencias. “La primera es que se adoptó un plazo muy corto de reconversión. Un año para los supermercados y dos para el resto para eliminar los no degradables no es razonable, porque surgen muchos problemas, como el acostumbramiento de la población. Los cambios de hábitos, para que sean efectivos, deben hacerse con pasos cortos y consistentes. También está la cuestión relacionada con los actuales procesadores de polietileno y el personal empleado. No se puede cortar esa cadena en un plazo tan reducido, porque genera un malestar socioeconómico importante”.

Vallés puntualiza: “Los aditivos degradantes no se fabrican ahora en el país, por lo que su provisión depende del exterior” y considera que aún se pueden hacer correcciones en la legislación. “La ley y su reglamentación no dan demasiadas especificaciones, ya que lo que hacen es imponer plazos y habilitar un registro de vendedores y productores y, si bien hacen referencia a normas internacionales, no puntualizan ninguna, con lo que se dejan espacios muy vagos. El reglamento es un registro de importadores de productos”.

Más allá de las cuestiones legales, un simple factor será el fundamental para significar un beneficio concreto para el medio ambiente: el cambio de hábito humano. Será momento de pensar qué hacer con el exceso de bolsas que se suelen acumular en las casas, así como de recurrir, quizás, a la archivada bolsa de red de la abuela para ir a hacer las compras.
fuente: infouniversidades
Marcelo C. Tedesco
prensa@uns.edu.ar
Marcelo C. Tedesco
Dirección de Prensa y Ceremonial
Universidad Nacional del Sur

Único en el mundo, hallan en Salta un ambiente con estromatolitos vivos

El ambiente incluye la formación de estromatolitos en lagunas hipersalinas ubicadas a 4.000 metros sobre el nivel del mar. Los estromatolitos nacieron con la aparición del planeta y colaboraron en el surgimiento de la vida. Por esta causa, son valorados en el estudio de rastros de vida en otros planetas como Marte, donde se encontraron restos de estromatolitos fósiles. El desierto de la Puna, el sitio del hallazgo, es el más parecido al Planeta Rojo que hay en la Tierra. El estudio de los estromatolitos descubiertos cobra particular interés por sus múltiples aplicaciones en biotecnología y porque abrirá muchas investigaciones futuras.

Un grupo de científicos del Laboratorio de Investigaciones Microbiológicas de Lagunas Andinas (LIMLA) descubrió, en la zona de la Puna salteña, un ecosistema único en el mundo ya que contenía estromatolitos modernos. Los estromatolitos son agrupaciones de microbios fotosintéticos asociados a distintos grupos bacterianos y concreciones calcáreas que forman rocas orgánicas. Su surgimiento se estima en forma coetánea a la aparición de la Tierra hace unos 3.500 millones de años. Se sostiene que los estromatolitos liberaron oxígeno (O2) a la atmósfera y crearon la capa de ozono, lo que facilitó la transformación del planeta de ser hostil a la vida, a un ambiente apto para ella, tal como lo conocemos hoy.

Por otro lado, los estromatolitos presentan un particular interés en el estudio de la vida en otros planetas, ya que se intuye que ésta podría iniciarse si se desarrollan este mismo tipo de estructuras, que son reminiscencias de la tierra arcaica. Sin ir más lejos, se propuso la presencia de estromatolitos fósiles en Marte, como parte de las investigaciones que buscan encontrar rastros de vida en ese planeta. Estas exploraciones constituyen el objetivo de misiones espaciales futuras. La NASA trabaja y realiza estudios en el lugar más parecido a Marte que hay en la Tierra, que es, justamente, el desierto de la Puna, entre Chile y Argentina, donde la radiación UV (Rayos ultravioletas) es altísima, no hay nutrientes disponibles y la amplitud térmica, es decir, los cambios de temperatura entre el día y la noche es inmensa.

La relevancia del hallazgo reside también en la escasez de estos ambientes en todo el mundo. A pesar de que hace 3.500 millones años cubrieron la Tierra, hoy sólo quedan unos pocos estromatolitos modernos y están distribuidos en lugares remotos del planeta, principalmente en zonas marinas y lagunas saladas en Australia (Bahía Tiburón), México (Cuatro Ciénegas) y Estados Unidos (Yellow Stone). Los estromatolitos de la Puna tienen una importancia aun mayor porque este ambiente, en donde existe una altísima exposición a UV y una baja tensión de oxígeno, es muy parecido a los ambientes de la Tierra arcaica donde no había capa de ozono y donde se desarrollaron los estromatolitos que hoy se conocen como fósiles.

Otra cuestión importante alrededor de los estromatolitos descubiertos son sus potenciales aplicaciones biotecnológicas. Los ambientes extremos, como la Puna, fueron postulados como reservorios de compuestos y sistemas de interés tecnológico. Es por eso que los estromatolitos que estudia el equipo de la doctora Farias presentan especial interés por su ubicación. Los ambientes salines y con gran exposición a la radiación los hacen muy interesantes para la producción de sustancias filtradoras de la radiación o con actividad antioxidante (pigmentos, compuestos fenólicos, etc.), antimicrobianos, sistemas para fijar nitrógeno en suelos pobres, bioremediación, etc.

Por otro lado, según informan los científicos del LIMLA, los estromatolitos fueron los grandes fijadores de dióxido de carbono (CO2) en la historia evolutiva. Esta fijación la hacen en condiciones extremas de radiación UV, salinidad, etc. Por lo tanto, son fijadores de dióxido de carbono donde los vegetales -principales y tradicionales fijadores de dióxido de carbono- no pueden crecer. Lograr investigarlos en profundidad y “domesticarlos”, en conjunto con una medición de su capacidad de fijar dióxido de carbono, podría tener una implicancia provechosa en la problemática del calentamiento global.

Dada la importancia del hallazgo, es imprescindible avanzar en una legislación que proteja los recursos genéticos del país que incluya la biodiversidad microbiológica, tal como lo plantea la doctora Farias. Según la investigadora expresó a InfoUniversidades, “hay leyes para la flora, la fauna y los restos arqueológicos, pero al sacar bacterias de un pedazo de estromatolito de la Puna, una muestra de hielo del Perito Moreno o sedimento del Canal de Beagle, se hace una apropiación de un material genético que debería ser visto como un recurso. Este recurso genético tiene tanto valor como los animales y las plantas.”
Fuente: Infonuniversidades
Arturo Arroyo
infouniversidad@unsa.edu.ar
Área de Comunicación
Universidad Nacional de Salta

Greenpeace lleva a Industria 10 "bidones de residuos radiactivos"

Veinticinco activistas de Greenpeace se concentraron a las puertas del Ministerio de Industria con diez bidones simbólicos de residuos radiactivos de alta actividadp ara pedir que anule su "antidemocrático" proceso de búsqueda de un emplazamiento para construir un cementerio nuclear centralizado (ATC) y su centro de experimentación nuclear.

La responsable de la campaña de Energía de Greenpeace, Sara Pizzinato, explicó que habían venido a entregar al ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, "unos bidones de residuos radioactivos de forma simbólica", para recordarle que "no quieren cementerios nucleares".
Los ATC no son solución

En este sentido, la responsable aseguró que los ATC "no son una solución para los residuos radiactivos", antes hay que poner en marcha un plan de cierre de todas las centrales nucleares que son "la causa de estos residuos" y luego encontrar "una solución de forma concertada".

Por ello, desde Greenpeace se han preparado acciones con el objetivo de obtener unos resultados y, según destacó Pizzinato, en este caso, "se está trabajando para que no se llegue a poner en marcha este cementerio porque esto podría ser una excusa para mantener las centrales nucleares peligrosas en España".

Finalmente, la responsable de la campaña de Energía de Greenpeace apuntó que van a seguir luchando hasta que, "por fin", puedan "acabar con la energía nuclear en España".

viernes, 29 de enero de 2010

Costa Rica es tercera del mundo en conservación ambiental

Costa Rica se encuentra en el tercer lugar del mundo en el manejo de los recursos naturales y el ataque a la contaminación, de acuerdo con el Índice de Actuación Medioambiental.

Este documento es producido bianualmente por expertos de las universidades de Yale y Columbia (Estados Unidos), con información obtenida del sistema de Naciones Unidas o solicitada a cada país. La edición 2010 del índice se presentó ayer en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.

De acuerdo con el comunicado de prensa, este resultado demuestra que tanto Costa Rica como Islandia y Suiza han realizado “inversiones sustanciales en infraestructura ambiental, control de contaminación y políticas designadas para lograr sustentabilidad en el largo plazo”.

¿Por qué? Tras una evaluación de 25 distintos indicadores, Costa Rica obtuvo una nota de 86,4 de un máximo posible de 100.

Así, el país quedó solamente por debajo de Islandia (que obtuvo 93,5) y Suiza (89,1).

Otros países de la región latinoamericana que también obtuvieron un lugar destacado fueron Cuba (78,1), Colombia (76,8), Chile (73,3) y Panamá (71,4).

En Centroamérica, Nicaragua obtuvo un 57,1, Honduras 49,9, El Salvador 69,1 y Guatemala 54. En los últimos lugares están mayoritariamente países africanos y Haití, con una nota de 39,5.

Entre las variables estudiadas en los 163 países estuvieron la influencia del medioambiente en la salud de la población, la calidad del aire, el manejo del recurso hídrico, la biodiversidad, la pesca, la agricultura, los bosques y acciones contra el cambio climático.

Según el desglose de estos componentes, el buen lugar de Costa Rica se deriva de una nota perfecta (100) en bosques y notas muy altas en los temas de biodiversidad marina y la disponibilidad de agua.

En el rango medio de calificación se encuentran variables como emisiones de dióxido de sulfuro, calidad del agua, y emisiones de dióxido de carbono (CO 2 ).

La peor de las calificaciones, –en que Costa Rica apenas ganó 18,6 de 100 puntos posibles– se obtuvo en protección de los océanos.

Entre los puntos más negativos también se encuentran la emisión de gases, como óxidos de nitrógeno y los llamados compuestos orgánicos volátiles distintos del metano, ambos relacionados con quema de hidrocarburos.

Asimilación. Pedro León, director de la iniciativa gubernamental Paz con la Naturaleza, se mostró satisfecho por el resultado, pero aceptó que existen varios temas en que el país debe mejorar.

“Por un lado, me alegra mucho (estar en el tercer lugar mundial), pero también me doy cuenta de que no nos merecemos una nota tan alta en ciertas cosas como el tema del manejo de la basura y la contaminación de ríos”, explicó León.

Bernardo Aguilar, director ejecutivo de la Fundación Neotrópica, pidió tomar en cuenta que hay temas que este indicador no toma en cuenta al evaluar las naciones.

“Por ejemplo, las concesiones mineras, uno de los problemas más latentes hoy día en la opinión pública del país”, comentó Aguilar.

León aceptó el mal desempeño del país en algunos aspectos ambientales muy concretos.

“Costa Rica protege el 26% de su territorio físico, pero solo el 1% de su territorio marino, aquí hay un reto. Lo mismo sucede con la quema de combustibles por parte de los automóviles y la industria”, comentó León.

La Nación intentó hablar con el ministro de Ambiente, Jorge Rodríguez, pero en la oficina de prensa indicaron que no sería posible pues se encontraba de gira.

Fuente: Nación

miércoles, 20 de enero de 2010

Ofensiva ecologista contra el ministro Sebastián por el cementerio nuclear

Greenpeace, Ecologistas de Acción y Tanquem les Nuclears han acusado al ministro de Industria, Miguel Sebastián, de querer comprar a los alcaldes "con dinero público" para que acepten la puesta en marcha en sus municipios del futuro Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares.

El responsable de energía nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, ha arremetido en rueda de prensa contra Sebastián, a quien ha calificado de "inmoral" por tentar con "compensaciones" económicas por parte de la empresa pública ENRESA a los municipios próximos a las centrales, sin tener el "amplio consenso social y territorial" al que en su día se comprometió -ha recordado- el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

A finales de enero acaba el plazo para que los ayuntamientos interesados en albergar este almacén nuclear -que conllevará una inversión de 700 millones de euros y la creación de entre 300 y 500 empleos- puedan presentar sus solicitudes.

Según Bravo, la Asociación de Municipios Afectados por Centrales (AMAC) y el Ministerio de Industria han llegado ya a un pacto para ofrecer al menos dos candidaturas a este almacén, en concreto las de Yebra (Guadalajara) y Ascó (Tarragona).

El presidente de Castilla-La Mancha, en contra
Hasta la fecha, sólo Yebra, a pocos kilómetros de la clausurada central de Zorita, ha mostrado su interés firme en acoger la instalación, a pesar de la postura contraria del presidente de la comunidad de Castilla La Mancha, José María Barreda, quien en los últimos días ha mantenido por ello un enfrentamiento dialéctico con su compañero de partido Miguel Sebastián.

También el alcalde de Yebra, donde el PP gobierna en mayoría, tiene la oposición de la numero dos de su partido, María Dolores de Cospedal, contraria a que ningún municipio dirigido por esta formación acepte el almacén, señala Bravo, ya que ello solucionaría la "papeleta" con la que se encuentra ahora el Gobierno.

Hasta la fecha, los residuos nucleares, activos durante miles de años, se guardan en las piscinas de las centrales o en depósitos externos, a excepción de los de Vandellós I, "exportados" a Francia tras el cierre de esta central y que deberán regresar en 2011.

En este sentido, Bravo ha dicho que esta devolución no puede ser usada para argumentar la creación del almacén, ya que éste no estaría en funcionamiento antes de cinco años, y ha advertido a los alcaldes que se postulen para albergarlo que la instalación no será temporal como afirma el gobierno, sino que "tiene muchas posibilidades" de ser un cementerio definitivo a partir del 2070.

'No es urgente'
Para el responsable de Greenpeace, no hay urgencia en la construcción del almacén, ya que la saturación de las piscinas se podrían resolver con nuevos depósitos de superficie.

Cada uno de los ocho reactores nucleares de España generan una media de 30 toneladas de combustible irradiado.

Bravo ha señalado que la solución del ATC tendrá el problema añadido del transporte de los residuos, con sus elevados costes, y de la posibilidad de accidentes, tanto en su traslado como en su manejo, y que se convertirán además en potenciales objetivos de ataques terroristas.

Para el representante de Greenpeace, el centro tecnológico asociado al ATC será únicamente una "instalación experimental nuclear" destinada a investigar técnicas de transmutación, "con los riesgos que ello conlleva"

Desde Ecologistas en Acción, Manuel Adelantado ha afirmado que todo el proceso tendría que ir acompañado por un calendario consensuado de cierre de las centrales, y ha subrayado que el objetivo del ATC es "quitarse de encima los residuos" y así poder seguir alargando la vida de los reactores que hay España.

La delegada de Greenpeace en Cataluña, Anna Rosa Martínez, ha pedido a CiU (que gobierna en la localidad de Ascó) que mantenga su apoyo a la resolución aprobada en 2008 en el Parlament, contraria a que esta comunidad acogiera el almacén y ha recordado que la creación del ATC surgió cuando el actual presidente de la Generalitat, el socialista José Montilla, era ministro de Industria.

Para el próximo viernes estas entidades han convocado una reunión con representantes municipales y vecinales de Tarragona para fijar una postura común en contra del ATC, a la que han invitado a representantes de todos los partidos políticos.

El petróleo de Exxon Valdez sigue ensuciando Alaska 21 años después del vertido

La combinación de bajas concentraciones de oxígeno y nutrientes en las capas inferiores de las playas del fiordo del Príncipe Guillermo, en Alaska, está ralentizando la biodegradación aeróbica de los restos de crudo acumulado como resultado del naufragio en 1989 del superpetrolero Exxon Valdez, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Temple.

Considerado uno de los peores desastres medioambientales de todos los tiempos, el naufragio del Exxon Valdez vertió más de 41.000 toneladas de crudo en esa zona, contaminando más de 2.000 kilómetros de línea costera, matando miles de animales salvajes y afectando seriamente a la industria pesquera y la economía de Alaska.

En los primeros cinco años tras el accidente, que se produjo el 24 de marzo de 1989, el petróleo desapareció hasta en un 70% y los cálculos mostraron que se disolvió por completo en unos cuantos años más. Sin embargo, hace siete u ocho años se descubrió que este crudo se había limitado a disolverse a una tasa de un 4% anual y se estimó que unas 76 toneladas seguían diseminadas por las costas afectadas.

Los investigadores, dirigidos por Michael Boufadel, director del Centro de Desarrollo de Recursos Naturales y Protección del Colegio de Ingeniería de la Universidad de Temple estudiaron la causa de esta evolución durante los últimos tres años. Su estudio se publica en la última actualización de la edición digital de 'Nature Geoscience'.

Las playas tenían dos capas
Boufadel declaró que las playas que estudiaron presentaban dos capas: uno superior muy permeable y otro inferior que se había mantenido poco permeable. En promedio, el agua discurría mil veces más deprisa en la capa superior que la inferior, y aunque ambas capas estaban formadas por los mismos materiales, la inferior se había hecho más compacta a través del movimiento de las mareas.

Estas condiciones han creado una especie de efecto de preservación del petróleo, que a menudo se mantiene a sólo unos centímetros por debajo de la separación entre ambas capas.

Boufadel explica que el oxígeno y los nutrientes son necesarios para la supervivencia de microorganismos que se alimentan del crudo y colaboran en su biodegradación. Pero sin las concentraciones apropiadas de nutrientes y oxígeno debidas al bajo movimiento de agua, la biodegradación que se esté produciendo probablemente sea anaeróbica, que habitualmente es muy lenta.

fUENTE: ELMUNDO

jueves, 10 de diciembre de 2009

Batalla entre escépticos y alarmistas en Internet

¿Es el ser humano culpable del cambio climático o es sólo un invento de personas alarmistas? La cumbre climática en Copenhague aviva la discusión en la comunidad internauta.

El comienzo de la conferencia estuvo marcado por una pelea virtual entre escépticos del cambio climático de un lado y algunos científicos y protectores del medio ambiente del otro. Hubo trifulcas en las redes sociales como Twitter, en Facebook, blogs y foros de ediciones de periódicos online .

"Una verdad incómoda: Es todo un engaño-No a Copenhague", denunciaban ya en el primer día de la conferencia varios cientos de usuarios de Twitter en alusión al título del documental sobre cambio climático del premio Nobel de la Paz Al Gore.

Especial revuelo desató el robo de cientos de correos electrónicos privados de renombrados investigadores británicos. El escándalo, conocido como Climagate , surgió por la revelación de decenas de e-mails en los que científicos británicos intercambiaban información para hacer aparecer el cambio climático como más grave de lo que es. Los autores del robo encontraron pruebas de que el calentamiento global es pura invención.

Gore salió al cruce de las acusaciones y dijo que los correos electrónicos habían sido sacados de contexto, al utilizarse unas pocas frases. "Se trata de correos privados, de hace más de 10 años, y han intentado exagerarlo para convertirlo en algo que no es", indicó el ex vicepresidente norteamericano.

"El calentamiento global causado por el ser humano es una farsa", escribe Joshua B. Wilson de Portland en el foro de discusión de Facebook The Climate Pool . "No podemos hacer nada en absoluto para evitar el cambio climático", dice otro.

"La línea clásica transcurre entre los alarmistas y los escépticos -resume el analista climático Hans von Storch-. Unos hablan de catástrofe. Otros afirman que es todo mentira." Sin embargo, ningún científico serio defiende esta última posición.

Para Von Storch, detrás de las posiciones extremas se esconden intereses políticos. "Ambas formas son un método para rechazar o imponer una extensa política medioambiental", con unas implicaciones mayores o menores para el día a día de las personas.

También los detractores climáticos con conocimientos científicos debaten regularmente en los correspondientes portales de Internet. En los blogs escépticos Climate Audit , The Air Vent y el blog Real Climate , impulsado por varios investigadores climáticos, hay mucho alboroto.

Pero ¿qué mueve a los escépticos a argumentar tan apasionadamente? Para Von Storch, el debate ha adquirido características casi religiosas. "Antes era el amor hacia Dios, que castigaba a la humanidad con una marea muy alta. Hoy se dice que la naturaleza se venga y que nosotros nos lo merecemos."

Muchas personas se sienten tuteladas por la política y no tienen intención de tolerarlo. "Se trata de una mezcla altamente explosiva que sigue el lema de «o estás conmigo o estás contra mí»", afirma el investigador. Poco tiene que ver eso con la ciencia independiente y ponderada.
Fuente: la nacion

¿Quién debe pagar la deuda climática?

La prestigiosa ensayista escribe para RS. Los países ricos deben hacerse cargo del peso económico de la crisis climática. Un debate más que vigente.

La ultima chance de salvar al mundo. Durante meses, ése fue el modo en que se promovió la cumbre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, que arrancó esta semana en Copenhague. Funcionarios de 192 países llegarían finalmente a un acuerdo para mantener las temperaturas globales por debajo de niveles catastróficos. La precumbre apeló a "esa sensibilidad típica de historieta de unirse para enfrentar un peligro común que amenaza a la Tierra", dijo Todd Stern, el enviado del presidente Obama en temas climáticos. "No se trata de un meteorito o un invasor espacial, pero el daño a nuestro planeta, a nuestra comunidad, a nuestros hijos y sus hijos va a ser igual de grave."

Eso fue en marzo. Desde entonces, la eterna batalla por la reforma del sistema de salud se llevó una gran parte del impulso que Obama tenía planeado poner en el tema del cambio climático. Ahora que Copenhague seguramente empezará antes de que el Congreso de Estados Unidos apruebe una flojísima ley del clima -coescrita por los lobbistas de la industria del carbón-, los políticos norteamericanos han abandonado las metáforas de superhéroes y están decididos a bajar las expectativas de que se logre un acuerdo importante en la cumbre climática. Es sólo una reunión, dice el secretario de Energía de Estados Unidos, Steven Chu, y no la "gran reunión definitiva".

Mientras disminuye la fe en las acciones del gobierno de Obama, los militantes del clima están tratando a Copenhague como una oportunidad distinta. Camino a ser la más grande reunión ambiental de la historia, la cumbre representa una posibilidad para recuperar el terreno político perdido en manos de medidas incompletas -amigables para el negocio, tales como los bonos de carbono y el comercio de derechos de emisión-, para introducir propuestas efectivas basadas en el sentido común; ideas que no tengan tanto que ver con crear nuevos y complejos mercados para la contaminación y sí con mantener el carbón y el petróleo bajo tierra.

Entre las propuestas más inteligentes y prometedoras -aparte de controversiales- está la "deuda climática", una idea según la cual los países ricos deberían pagar compensaciones a los países pobres por la crisis ambiental. En el mundo del activismo contra el cambio climático, esto marca un viraje drástico tanto en tono como en contenido. Los ambientalistas norteamericanos tienden a tratar el calentamiento global como una fuerza que trasciende las diferencias: todos compartimos este frágil planeta azul, así que todos tenemos que trabajar juntos para salvarlo. Pero la coalición de gobiernos latinoamericanos y africanos que defienden la deuda climática, sin embargo, subraya las diferencias y hace foco en el cruel contraste que existe entre aquellos que causaron la crisis climática (el mundo desarrollado) y aquellos que están sufriendo sus peores consecuencias (el mundo en vías de desarrollo). Justin Lin, economista en jefe del Banco Mundial, plantea la ecuación de manera rotunda: "Un 75 a 85 por ciento" de los daños causados por el cambio climático "lo sufrirán los países en vías de desarrollo, aunque ellos sólo aportan cerca de un tercio de los gases causantes del efecto invernadero".

La deuda climática gira en torno de a quién le toca pagar la cuenta. Los movimientos de base que apoyan la propuesta sostienen que todos los costos de adaptarse a una ecología más hostil -desde construir diques de mar más fuertes hasta cambiar a tecnologías más limpias y caras- son responsabilidad de los países que generaron la crisis. "Lo que necesitamos no es algo por lo que tenemos que andar rogando sino algo que se nos debe, porque estamos lidiando con una crisis que no provocamos", dice Lidy Nacpil, una de las coordinadoras del Jubilee South, una organización internacional que ha emprendido marchas para promover compensaciones por el clima. "La deuda climática no es un asunto de caridad."

Sharon Looremeta, defensora de la tribu Maasai de Kenya -cuya gente en los últimos años perdió al menos 5 millones de cabezas de ganado por la sequía- lo plantea en términos aun más tajantes. "La comunidad Maasai no maneja 4x4 ni se va de vacaciones en avión", dice. "Nosotros no causamos el cambio climático, y sin embargo somos los que lo sufrimos. Esto es una injusticia y debería terminarse ya."

El argumento a favor de la deuda climática se inicia igual que la mayoría de las discusiones acerca del cambio climático: con ciencia. Antes de la Revolución Industrial, la densidad del dióxido de carbono en la atmósfera -la causa clave del calentamiento global- era de unas 280 partes por millón. Hoy, llegó a 387 ppm -superando por mucho los límites seguros-y sigue en aumento. Los países desarrollados, que representan menos del 20 por ciento de la población mundial, han emitido casi el 75 por ciento de todos los gases causantes del efecto invernadero que hoy desestabiliza el clima (Estados Unidos, que comprende apenas un 5 por ciento de la población mundial, contribuye por sí solo con el 25 por ciento del total de emisiones de carbono). Y el razonamiento indica que aunque países en vías de desarrollo como China e India también han comenzado a emitir grandes cantidades de dióxido de carbono, no son igualmente responsables del costo de la limpieza, porque han contribuido con apenas una pequeña parte de los doscientos años de contaminación acumulada que provocaron la crisis.

En América latina, los economistas de izquierda vienen argumentando desde hace rato que los poderes de Occidente tienen una "deuda ecológica" -vagamente definida- con el continente, por los siglos de usurpación colonial y extracción de recursos naturales. Pero el argumento que crece a favor de la deuda climática es mucho más concreto, gracias a un corpus relativamente nuevo de investigaciones que ponen números precisos acerca de quién emitió qué y cuándo. "Lo emocionante de esto", dice Antonio Hill, asesor climático en jefe de Oxfam, "es que realmente podés ponerlo en cifras. Podemos medirlo en toneladas de CO2 y calcular un costo".

Igualmente importante es que esta idea es apoyada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ratificada por 192 países, incluyendo Estados Unidos. La Convención Marco no sólo afirma que "la mayor parte de las históricas y actuales emisiones de gases causantes del efecto invernadero se ha originado en los países desarrollados", sino que explicita claramente que cualquier acción emprendida para arreglar el problema debe ser "tomada con la equidad y en acuerdo con responsabilidades comunes aunque diferenciadas".

El movimiento a favor de las compensaciones ha reunido a una diversa coalición de grandes organizaciones internacionales, desde Friends of the Earth hasta el World Council of Churches, que se han asociado a científicos especialistas en clima y economistas políticos, muchos de ellos asociados a la influyente Third World Network, que ha estado liderando la convocatoria. Hasta hace poco, sin embargo, no había ningún gobierno presionando para que la deuda climática fuera incluida en el acuerdo de Copenhague. Eso cambió en junio, cuando Angélica Navarro, la principal negociadora en temas climáticos de Bolivia, subió al estrado durante una cumbre climática de la ONU en Bonn, Alemania. Con sólo 36 años, vestida informalmente con un suéter negro, Navarro se parecía más a los hippies que estaban afuera que a los burócratas y funcionaros públicos sentados adentro en la sesión. Integrando los últimos datos científicos sobre emisiones con relatos de cómo el derretimiento de los glaciares ponía en peligro el suministro de agua de dos grandes ciudades de Bolivia, Navarro desarrolló el argumento de por qué los a los países en vías de desarrollo se les deben enormes compensaciones por la crisis climática.

"Millones de personas -en islas pequeñas, en los países más subdesarrollados, en aquellos que no tienen salida al mar, en comunidades vulnerables de Brasil, India y China, y en el resto del mundo- están sufriendo los efectos de un problema al que no contribuyeron", le dijo Navarro a una sala llena. Además de tener que enfrentar un clima cada vez más hostil, agregó, hay países como Bolivia que no pueden alimentar su crecimiento económico con energía barata y contaminante como hicieron los países ricos, ya que eso sólo empeoraría la crisis climática, y -al mismo tiempo- no pueden afrontar los costos anticipados de cambiar a energías renovables como la eólica y la solar.

La solución, dijo Navarro, es triple. Los países ricos deben pagar los costos de adaptarse a un clima cambiante, recortar severamente sus propios niveles de emisión "para que el espacio atmosférico esté disponible" para el mundo subdesarrollado, y pagarles a los países del Tercer Mundo para que salteen los combustibles fósiles y vayan directamente a alternativas más limpias. "No podemos ni aceptaremos resignar nuestro legítimo reclamo de una porción justa del espacio atmosférico bajo la promesa de que en algún futuro la tecnología nos será provista", dijo.

El discurso electrizó a los activistas de todo el mundo. En los últimos meses, los gobiernos de Sri Lanka, Venezuela, Paraguay y Malasia han apoyado el concepto de deuda climática. Más de 240 organizaciones vinculadas a la ecología y el desarrollo han firmado una declaración pidiendo a las naciones ricas que paguen su deuda climática, y 49 de los países menos desarrollados llevarán la demanda a Copenhague para negociarla en bloque.

"Si vamos a frenar las emisiones durante la próxima década, necesitamos una movilización masiva más grande que cualquier otra en la historia", declaró Navarro al final de su discurso. "Necesitamos un Plan Marshall para la Tierra. Este plan debe movilizar financiamiento y transferencias tecnológicas a una escala nunca vista antes. Tiene que llevar la tecnología a todos los países para asegurar que reduzcamos las emisiones al mismo tiempo que elevamos el nivel de vida de la gente. Sólo tenemos una década."

Una década muy cara. El Banco Mundial calcula que el costo que los países desarrollados deben pagar por el cambio climático -incluyendo desde cosechas arruinadas por la sequía y las inundaciones hasta la expansión de la malaria por aguas infestadas de mosquitos- llega hasta los 100 mil millones de dólares al año. Y cambiar a energías renovables, según un equipo de investigadores de las Naciones Unidas, aumentará aun más el costo: hasta 600 mil millones de dólares al año durante la próxima década.

Sin embargo, a diferencia de los últimos salvatajes financieros a bancos -que simplemente transfirieron la riqueza pública a las más ricas instituciones financieras-, el dinero gastado en la deuda climática alimentaría una transformación ambiental global que es esencial para salvar todo el planeta. El ejemplo más alentador de lo que podría lograrse es la acción para proteger el Parque Nacional Yasuní en Ecuador. Esta extraordinaria franja de selva amazónica, que es el hogar de varias tribus indígenas y una cantidad surrealista de animales exóticos, contiene en una hectárea casi tantas especies de árboles como existen en toda América del Norte. La trampa es que bajo ese desmadre de vida descansan unos 850 millones de barriles de crudo, con un valor de casi siete mil millones de dólares. Quemar ese petróleo -y desforestar la selva para extraerlo- le agregaría otras 547 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Hace dos años, el presidente de centroizquierda de Ecuador, Rafael Correa, dijo algo muy extraño viniendo del líder de un país que exporta petróleo: quería dejar el petróleo en el suelo. Pero, dijo, los países ricos deberían pagarle a Ecuador -donde la mitad de la población es pobre- para que no lance ese carbono a la atmósfera, como "compensación por los daños causados por la desproporcionada cantidad de emisiones históricas y actuales de gases que provocan el efecto invernadero". No pidió la cifra entera; sólo la mitad. Y se comprometió a gastar la mayor parte del dinero en que Ecuador se mueva hacia fuentes alternativas de energía, como la solar o la geotérmica.

El plan ha generado un extendido apoyo internacional, en gran parte gracias a la belleza del Yasuní. Alemania ya ofreció 70 millones de dólares al año durante trece años, y otros gobiernos europeos han expresado su interés en participar. Si el Yasuní es salvado, eso demostrará que la deuda climática no es sólo una treta disfrazada para conseguir más ayuda financiera; es una solución a la crisis climática mucho más creíble que las que tenemos hoy. "Esta iniciativa tiene que tener éxito", dice Atossa Soltani, directora ejecutiva de Amazon Watch. "Creo que podemos establecer un modelo a seguir para los demás países."

Los activistas apuntan a un enorme rango de otras iniciativas verdes que serían posibles si los países ricos pagaran sus deudas climáticas. En India, minicentrales energéticas que funcionan con biomasa y luz solar podrían proveer de electricidad baja en carbono a muchos de los 400 millones de indios que hoy viven sin una sola lamparita eléctrica. Desde El Cairo hasta Manila, en las ciudades se podría dar apoyo económico a los ejércitos de "recolectores de basura" empobrecidos que evitan que hasta un 80 por ciento de los desechos municipales de algunas áreas termine en basureros e incineradoras que liberan contaminantes que contribuyen al calentamiento global. Y a una escala mucho más grande, las centrales eléctricas que funcionan con carbón en todo el mundo subdesarrollado podrían ser transformadas en instalaciones más eficientes usando tecnología existente, recortando sus emisiones en más de un tercio.

Pero para asegurarse de que las compensaciones climáticas sean reales, insisten los defensores, éstas deben ser independientes del actual sistema de ayuda económica internacional. El dinero del clima no puede ser derivado de los programas de ayuda existentes, como la educación primaria o la prevención del VIH. Aun más: los fondos deben ser otorgados como subsidios y no préstamos, ya que lo último que necesitan los países en vías de desarrollo es más deuda. Y más todavía: el dinero no tendría que ser administrado por los sospechosos de siempre, como el Banco Mundial y USAID, que demasiado a menudo impulsan experimentos basados en agendas occidentales, sino que debe ser controlado por la convención climática de las Naciones Unidas, donde los países en vías de desarrollo tendrían poder de decisión con respecto a cómo se gasta el dinero.

Sin ese tipo de garantías, las compensaciones no tendrían sentido; y sin compensaciones, los debates sobre el clima en Copenhague seguramente colapsarán. Tal como están las cosas, Estados Unidos y otros países occidentales están metidos en un juego de a-ver-quién-cede imposible de ganar contra países en vías de desarrollo como India o China: nosotros nos negamos a bajar nuestras emisiones a menos que ellos bajen las suyas y se sometan a un monitoreo internacional; y ellos se niegan a ceder a menos que los países ricos recorten primero y entreguen un financiamiento importante para ayudarlos a adaptarse al cambio climático y pasarse a energía limpia. "Sin plata, no hay arreglo"; ése es el modo en que lo expresa uno de los principales funcionarios ambientales de Sudáfrica. "Si es necesario", dice el primer ministro de Etiopía Meles Zenawi, que representa a la Unión Africana, "estamos preparados para retirarnos".

En el pasado, el presidente Obama ha reconocido el principio sobre el cual se basa la deuda climática. "Sí, los países desarrollados que han provocado mucho del daño a nuestro clima en el último siglo siguen teniendo una responsabilidad de liderar", reconoció en su discurso de septiembre en las Naciones Unidas. "Tenemos la responsabilidad de proveer la asistencia financiera y técnica necesaria para ayudar a estos países [en vías de desarrollo] a que se adapten a los impactos del cambio climático y se pongan como objetivo el desarrollo bajo en carbono."

Sin embargo, con Copenhague ya en funcionamiento, la posición de Estados Unidos en la negociación parece ser simular que los doscientos años de exceso de emisiones nunca sucedieron. Todd Stern, el negociador en jefe para temas climáticos de Estados Unidos, se mofó de una propuesta china y africana que impulsaba a los países desarrollados a pagar hasta 400 mil millones de dólares al año en financiamiento climático, calificándola de "increíblemente irrealista". Sin embargo, no puso ninguna cifra alternativa sobre la mesa (a diferencia de la Unión Europea, que ofreció aportar hasta 22 mil millones). Los negociadores estadounidenses incluso han sugerido que los países desarrollados podían pagar la deuda climática haciendo convocatorias periódicas para recibir donaciones, dejando muy claro así que para ellos cubrir los costos del cambio climático es un asunto de capricho, no de deber.

Pero rechazar el alto precio que conlleva el cambio climático tiene su propio costo. Las agencias de inteligencia y militares de Estados Unidos hoy consideran el calentamiento global como una de las principales amenazas a la seguridad nacional. Ante la crecida del nivel de los mares y la expansión de la sequía, la competencia por comida y agua no hará otra cosa que aumentar en muchos de los países más pobres del mundo. Estas regiones se convertirán en "tierra fértil para la inestabilidad, las insurgencias, los caudillos de la guerra", según un estudio de 2007 del Center for Naval Analyses dirigido por el general Anthony Zinni, ex comandante de Centcom. Un informe elaborado por el Pentágono en 2003 predijo que los Estados Unidos y otros países ricos seguramente decidan "construir fortalezas defensivas alrededor de sus países" con el fin de mantener afuera a los emigrados por cuestiones climáticas, que huyen del hambre y el conflicto.

Dejando de lado la cuestión moral acerca de construir fortalezas high-tech para protegernos de una crisis que nosotros infringimos al mundo, esos enclaves y guerras por los recursos no saldrán nada baratos. Y a menos que paguemos nuestra deuda climática, y que lo hagamos rápido, tranquilamente podemos encontrarnos un día viviendo en un mundo de furia climática. "En privado, ya estamos escuchando el creciente resentimiento de los diplomáticos de países que tienen que soportar los costos de nuestras emisiones", señaló hace poco el senador John Kerry. "Puedo contarlo por experiencia propia: es real, y es moneda corriente. Es fácil ver cómo esto puede cristalizarse y volverse un sentimiento antiestadounidense público, virulento y peligroso. Eso también es una amenaza. Recuerden: los lugares menos responsables por el cambio climático -y que están menos preparados para lidiar con sus impactos- van a estar entre los más afectados de todos."

Eso, en resumen, es el argumento a favor de la deuda climática. El mundo subdesarrollado siempre tuvo muchas razones para estar enojado con sus vecinos del Norte, dada nuestra tendencia a derrocar sus gobiernos, invadir sus países y saquear sus recursos naturales. Pero nunca antes hubo un asunto tan políticamente explosivo como el rechazo de la gente que vive en el norte rico a hacer el más mínimo sacrificio para evitar una potencial catástrofe climática. En Bangladesh, las Maldivas, Bolivia, el Artico, nuestra contaminación climática es la responsable directa de la destrucción total de antiguas formas de vida. Y sin embargo seguimos haciéndolo.

Vista desde afuera de nuestras fronteras, la crisis climática no se parece en nada a los meteoritos o los invasores espaciales que Todd Stern imaginó volando hacia la Tierra. Luce, en cambio, como una larga y silenciosa guerra librada por los ricos contra los pobres. Y por eso, por fuera de qué suceda en Copenhague, los pobres seguirán demandando sus legítimas compensaciones. "Esto se trata de que el mundo rico se haga responsable del daño que causó", dice Ilana Solomon, analista política de ActionAid USA, uno de los grupos que recientemente abrazaron la causa. "Este dinero les pertenece a las comunidades pobres afectadas por el cambio climático. Y ésa es su compensación.".

Por Naomi Klein

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Los líderes mundiales, envejecidos en una campaña sobre cambio climático


A Greenpeace se le ocurrió mostrar a Obama, Lula, Merkel, Sarkozy y Brown con la apariencia que tendrían en 2020. "Perdón. Podríamos haberlo frenado, pero no lo hicimos", dicen en el afiche.

Greenpeace lanzó una polémica campaña por el cambio climático y envejeció a los líderes mundiales. Así que quien llegue al aeropuerto de Copenhague podrán ver los afiches que muestra las caras de los jefes de Estado de EE.UU., Barack Obama; de Brasil, Lula Da Silva; de Francia, Nicolas Sarkozy; de Alemania, Angela Merkel, de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y de Gran Bretaña, Gordon Brown, con una apariencia similar a la que tendrían en el año 2020.

La leyenda de la campaña es "Perdón. Podríamos haber frenado el catastrófico cambio climático, pero no lo hicimos", y se lanza a pocos días de que comience en Copenhague la Cumbre Mundial sobre Cambio Climático.

El próximo lunes se reunirán en la cumbre 98 jefes de Estado y de Gobierno en la capital danesa. El encuentro tiene como objetivo encontrar un acuerdo para combatir el calentamiento global que sustituya al Protocolo de Kioto cuando éste expire en 2012.
Según el Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés), los países industrializados deben reducir sus emisiones entre un 25 y un 40 por ciento en 2020 respecto a 1990 para que el calentamiento global no supere los dos grados sobre la época preindustria.

Fuente: Clarin

viernes, 27 de noviembre de 2009

Otro muerto y lluvias récord en el Litoral

En Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe se superó el máximo histórico de noviembre.
Las lluvias de noviembre ya son récord en el Litoral. Según un informe del Servicio Meteológico Nacional, el área más afectada por la persistencia de lluvias y tormentas fuertes fueron el extremo este de Chaco, este de Santa Fe, sur de Misiones, Corrientes y norte de Entre Ríos, donde las lluvias acumuladas hasta el martes superaban los 200 mm y en áreas más pequeñas 300 mm. Las inundaciones provocadas por estas precipitaciones se cobraron ayer otra víctima fatal (ver recuadro) y ya son cuatro. La cifra de evacuados se elevó a 10.500.

En varios puntos del Litoral los registros superaron la máxima histórica para noviembre. La mayor precipitación acumulada se registró en Monte Caseros, en Corrientes, donde hasta el martes habían caido 493 mm, superando el récord de 1986. Pero también se quebraron las máximas mensuales históricas en Paso de los Libres, Resistencia, Concordia y Reconquista.

Ayer, en Concordia, continuó la evacuación de pobladores que habiten las zonas inferiores a la cota 15 de la represa. El lago permaneció muy cargado -36,70 mts-, y el Servicio Meteorológico anunció nuevas lluvias hasta el lunes. El presidente de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, Juan Carlos Chagas, negó riesgo de daños estructurales en la represa o que el agua vaya a superar el borde de la misma. El gobernador Sergio Urribarri continúa en Concordia encabezando las reuniones de Defensa Civil, y ayer sobrevoló la zona de Colón y Concepción del Uruguay acompañado de un fotógrafo de Clarín.

"Se trata de precipitaciones inéditas, con 520 mm de agua en pocos días, por lo que estamos en una situación difícil", dijo Urribarri en un centro de evacuados de Colón. En la provincia ya hay más de 7.000 evacuados: 600 en Concepción del Uruguay, 400 en Colón y más de 5.00 en Concordia. Ayer también hubo evacuados en Villaguay, Gualeguaychú y La Paz.

En Chaco, en tanto, las lluvias de ayer fueron de menor magnitud que las del viernes y el martes pasados, cuando se anegaron numerosos barrios y villas, obligando a la evacuación de unas 3.500 personas en el Gran Resistencia. Sin embargo, los pronósticos anuncian más precipitaciones hasta el domingo, una posibilidad inquietante mirando a la situación del río Negro, un curso fluvial que nace en el interior de la provincia y atraviesa la capital. Si sigue creciendo, otros 10.000 habitantes podrían tener que ser evacuados.

Por eso la Municipalidad de Resistencia presentó al gobierno provincial un plan de evacuación tentativo de los barrios del norte, la zona que primero alcanzaría el Negro si la situación se agravara. "Es para prevenir y estar preparados, no para generar alarma", buscó tranquilizar la intendente, Aída Ayala.

Las autoridades provinciales dieron un panorama más optimista: informaron que el río detuvo su crecimiento, y se descomprimió la amenaza que representa el Paraná. Esto permite que el Negro desagüe y no quede acumulando agua en el área metropolitana. Con todo, los especialistas dicen que los próximos días serán decisivos. Y los especialistas dicen que todo el verano será de fuertes lluvias.

En la periferia hubo protestas de inundados, que denuncian que la ayuda oficial es insuficiente. Sucedió por ejemplo en el Barrio Don Santiago III, uno de los más alejados de Resistencia, cuyos vecinos cortaron la Ruta 11 pidiendo comida. En el lugar viven muchas personas discapacitadas que sufrieron el anegamiento de sus casas. La policía reprimió el piquete, y detuvo a dos personas.

La contracara es la situación de Gran Mendoza, donde más de 50 mil familias están desde hace 25 días con escasez de agua potable por mayor consumo y problemas de abastecimiento en las plantas potabilizadoras. El gobierno mendocino debió decretar la Emergencia en Agua Potable y Saneamiento por 180 días.

Fuente: Clarin. Informes: roxana badaloni (mendoza), sergio schneider (resistencia) y veronica toller (gualeguaychu)

martes, 24 de noviembre de 2009

Manejo ambiental y solidaridad en Argentina


En el Parque Tornquist, Buenos Aires, Argentina investigadores y alumnos de la UNS cortan pinos para preservar un área protegida y trabajan junto con Cáritas para donar la leña a sectores de bajos recursos. El emprendimiento conlleva una doble ventaja, ya que tanto la presencia de especies invasoras como el avance de la frontera agrícola ponen en peligro a la región y los vecinos de sectores vulnerables debían quemar elementos tóxicos para calefaccionarse y cocinar. El manejo adaptativo de los pinos contribuye a mitigar los efectos nocivos de ambas situaciones.

Un proyecto del departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia de la UNS lleva a cabo acciones de manejo ambiental y estudios en el Parque Provincial “Ernesto Tornquist”. Se trabaja con animales y plantas invasores que afectan a la flora y fauna nativa, para preservar las características propias del ecosistema.

El plus del trabajo reside en que el control y la tala selectiva de pinos que se realizan permitieron convertir la tarea en un proyecto solidario financiado por la secretaría de Políticas Universitarias. Junto a Cáritas, la leña obtenida es donada a familias de bajos recursos. Hasta ahora, unos 12 mil kilos de madera fueron entregados a los habitantes de Saldungaray, un pueblo típico de la pampa bonaerense que tiene 1.500 habitantes.

“Nosotros cortamos pinos en espacios de alto valor de conservación biológico. No se trata de los que se plantaron, sino de los que crecieron espontáneamente y amenazan o destruyen otras áreas”, contó a InfoUniversidades el doctor Sergio Zalba, docente de la UNS y director de las actividades. “Como la madera se apilaba, decidimos contactarnos con Cáritas, una institución con conocimiento de las necesidades sociales de la región, y decidir para qué usarla. Ahora se sumaron los vecinos, que vienen a trabajar con nosotros, aportan sus camiones o carros, y ven que los estudiantes no sólo hacen algo abstracto que los beneficia, sino también algo concreto que ellos aprovechan”. El equipo está integrado también por siete graduados que están realizando estudios de posgrado, y una veintena de alumnos voluntarios.

“Con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que nuestro trabajo podía ser útil para los vecinos en otros aspectos además del ecológico”, señaló Zalba. “Para calefaccionarse y cocinar, la gente quemaba cartones y hasta plásticos, lo que es muy tóxico, mientras nosotros apilábamos madera dentro del Parque”. Según explicó, los pinos fueron plantados para sombra, reparo y combustible y se extendieron notablemente por no encontrar enemigos naturales que frenen su avance, invadiendo ecosistemas autóctonos con graves consecuencias. Como no son árboles controlados, su madera no sirve para tablas, construcción o usos industriales.

El trabajo del equipo se desarrolla en coordinación directa con la autoridad provincial de Reservas Naturales, ya que además de realizar tareas de investigación, buscan aplicar conocimientos adquiridos. En este sentido, se conoce por “manejo adaptativo” a las acciones para mitigar el impacto humano y controlar el equilibrio de las especies en un área natural.

El Parque Provincial “Ernesto Tornquist” de Sierra de la Ventana -en el sudoeste bonaerense- es un ambiente ecológico amenazado. El avance de la frontera agrícola y la presencia de especies invasoras lo redujeron a pequeñas áreas protegidas o a zonas que no sirven para el cultivo, como las faldas de los cerros. A pesar de ello, tiene una importancia fundamental en la provisión de recursos naturales para una amplia región, como la calidad del agua que consumen los habitantes de la ciudad de Bahía Blanca.

Fuente: infouniversidades
Marcelo C. Tedesco
prensa@uns.edu.ar
Marcelo C. Tedesco
Dirección de Prensa y Ceremonial
Universidad Nacional del Sur

Riachuelo: denuncian a 51 empresas por contaminar sus aguas

Las mismas arrojan residuos tóxicos de forma ilegal · Deberán presentar el Programa de Reconversión Industrial.

Luego de las inspecciones a 466 industrias que se realizaron por orden de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la Autoridad de Cuenta Matanza Riachuelo (ACUMAR) denunció a 51 como agentes contaminantes.

Según el informe presentado ante la Defensoría del Pueblo de la Nación, la mayoría de las empresas que contaminan el Riachuelo son curtiembres, elaboradoras de grasas, elaboradoras de subproductos ganaderos y harinas de hueso, fabricas de bebidas y levaduras, mataderos y triperías, entre otras, que echan residuos a las aguas de forma ilegal.

La denuncia también específica que las industrias están ubicadas en los municipios de Avellaneda, Cañuelas, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Esteban Echeverría, General Las Heras, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Marcos Paz y Valentín Alsina, indicó el diario Crítica.

Ahora, las empresas involucradas deberán presentar el Programa de Reconversión Industrial (PRI), el cual podrá ser aprobado o rechazado.
Fuente: infobae

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El capitán del plástico


En 1947, el explorador noruego Thor Heyerdahl fletó el 'Kon-Tiki' para tender un puente imaginario entre Suramérica y la Polinesia. En el 2009, el aventurero y ecologista David de Rothschild surcará las aguas del Pacífico en el 'Plastiki' para mostrar al mundo la íntima conexión entre los 260 millones de toneladas de plástico que se producen todos los años y la destrucción de los océanos.

Fabricado con plástico reciclado, el catamarán 'Plastiki' zarpará rumbo a la mítica 'isla basura': ese mar de desechos que se extienden como sargazos en una superficie mayor que la de España, entre Hawai y la costa californiana.

Pocos daban crédito a la expedición de David de Rothschild, la oveja 'verde' de la famosa familia de banqueros. Pero el joven y barbudo explorador de 31 años ha emergido esta semana sobre el casco de su barco en el muelle 31 de San Francisco, presto a mostrar al mundo que todo está listo para la aventura que arrancará en diciembre y culminará tres meses después en Sydney, al cabo de 11.000 millas.

El científico Charles Moore, que lleva una década estudiando la acumulación de basura en el Pacífico Norte, ya le ha advertido de los riesgos: "Se trata de una ciénaga de plástico flotante: es muy difícil avanzar y puedes quedar peligrosamente atrapado".

Pero David de Rothschild no le tiene miedo a lo desconocido. Desde que fundó Adventure Ecology en el 2005, con la misión de fundir aventura y activismo, su brújula sigue a todas las horas el dictado de su instinto. "La verdad es que estoy más excitado que asustado", declara al USA Today, mientras ultima los preparativos de su singular periplo.

"La gente lee la historia del hijo ecologista de la familia de banqueros europeos y fácilmente piensa: seguro que aquí hay truco. Pero me asustan las críticas. Nuestra cultura se ha disociado lentamente de la naturaleza, y ese modelo nos ha fallado. Debemos replantearnos el modo en que vivimos".
De niño prodigio a explorador 'verde'

De Rothschild iba para niño prodigio de la equitación; a los 14 años ingresó en el equipo júnior británico. A su paso por Oxford estudió Ciencias Políticas, aunque su curiosidad se expandió luego a la Naturopatía. A los 27 años decidió desmarcarse claramente del tronco original de la ilustre familia y lanzarse a la exploración de las zonas más remotas y frágiles del planeta.

Su primera gran odisea fue en la Antártida, y de ahí a la travesía del Artico en 100 días, para demostrar los efectos del cambio climático. En el 2007 viajó con una iconoclasta expedición de artistas a Ecuador con la intención de denunciar el daño causado por las explotaciones petrolíferas a los bosques y a las culturas indígenas.

Volvió a la militancia del cambio climático con un libro –"Manual de Supervivencia del Calentamiento Global"- pero pronto sintió la necesidad de pasar de nuevo a la acción contundente y provocativa: "Es difícil emocionar a la gente con el dióxido de carbono. Un día se me fundió una bombilla y pensé: hay que trabajar en los desechos".

La idea de hacer visible la legendaria e inabarcable 'isla basura' llevaba tiempo rondándole la mente. Para dar aún más sentido a la expedición, decidió construir un barco con botellas de plástico recicladas. El catamarán se moverá impulsado casi exclusivamente por el viento, aunque cuenta con paneles solares de apoyo y una bicicleta fija para añadir "poder humano".

Como Heyerdahl en el Kon-Tiki, el capitán Rothschild estará arropado por cinco tripulantes, protegidos de las inclemencias por una pequeña cápsula con forma geodésica, preparada para la captación de agua de lluvia y con provisiones para tres semanas (más lo que vayan pescando). Piensan mantener un diario de bitácora en internet y confían en sobrevivir a las tempestades y tocar las costas australianas a modo de gigante botella de plástico, con mensaje incluido: "Cuidemos nuestro planeta".
Fuente: elmundo

jueves, 12 de noviembre de 2009

La cuenca del río Yangtsé se dirige al desastre climático

La cuenca del río Yangtsé, hogar de 400 millones de personas en China, se enfrentará a un desastre climático en los próximos 50 años si se confirman las previsiones de abundantes sequías e inundaciones del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

Según el "Informe sobre la Vulnerabilidad ante el Cambio Climático y su Adaptación en la Cuenca del Río Yangtsé", que WWF ha elaborado junto con la Academia China de Ciencias y la Administración Meteorológica de China, la temperatura en la margen del río podría aumentar entre 1,5 y 2 grados centígrados en pocos años.

Si esto ocurriera, las consecuencias para los 400 millones de habitantes que viven junto al río serían catastróficas, puesto que sufrirían "inundaciones, sequías, olas de calor y desastrosas tormentas de nieve", señala el informe.

La ciudad de Shanghái, que se extiende junto al delta del río, se verá enormemente afectada por la subida del nivel del mar, que habrá ganado 18 centímetros al litoral en el año 2050, según el documento, lo que ocasionará la desaparición de numerosas tierras de cultivo y amenazará el suministro de agua de la metrópoli. El cambio climático golpeará también a la economía y a los ecosistemas de Shanghái, minando las inversiones, el transporte, el turismo y la biodiversidad de la zona.

En el informe, elaborado con datos recogidos en 147 estaciones de control a lo largo de los 1,8 millones de kilómetros cuadrados de cuenca del río, se detalla un aumento en las temperaturas de 0,33 grados centígrados durante la última década del siglo XX, y una alarmante subida de 0,71 grados centígrados entre 2001 y 2005.

El delta del río, 'zona muerta'
Las organizaciones ecologistas llevan varios años advirtiendo de la rápida degradación de las aguas del Yangtsé debido a la contaminación, los vertidos químicos, los pesticidas, los fertilizantes y los escapes de los barcos que recorren el río. Hace tres años, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) declaró el delta del río como "zona muerta", un lugar donde la vida animal y vegetal está condenada a la lenta extinción, y desde entonces varias especies naturales de su cuenca han desaparecido, como el delfín de aleta blanca o la marsopa negra.

La WWF recomienda en su informe varias estrategias para reducir el impacto climático, como fortalecer las infraestructuras, el suministro energético y los transportes, reforzar los diques de contención, flexibilizar los sistemas de cultivo y minimizar el impacto humano en los ecosistemas más frágiles.

Fuente: elmundo

Miss Tierra 2009


Las aspirantes al título posan para los fotógrafos durante una sesión de fotos de las candidatas en Pasig, este de Manila (Filipinas). Este concurso quiere llamar la atención sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y promueven un estilo de vida responsable con la ecología.


Una planta uruguaya crea energía eléctrica a partir del arroz

Tras más de dos años de trabajo, la primera planta de producción de energía a partir de cáscara de arroz está lista para comenzar a operar en Uruguay. Así, este residuo de la industrialización del cereal, que hasta ahora no era aprovechado, será quemada con fines energéticos, abastecerá a la red eléctrica del país sudamericano


Semejante iniciativa es, además, ecológica: con su uso se reducirán las emisiones de metano que se producen cuando estos desechos quedan en canteras a cielo abierto.

Fenirol, un consorcio integrado por tres grupos uruguayos y el grupo griego Tsakos, se instaló en el departamento de Tacuarembó, uno de los principales centros forestales, ubicado en el centro del país. Esta empresa será la encargada de generar energía eléctrica a partir de biomasa, con cáscara de arroz y con residuos forestales.

Esta planta, junto con otras seis que se están construyendo o que están a punto de comenzar a operar, se enmarcan en una política de diversificación de la matriz energética, según explicó a la BBC, el director Nacional de Energía, Ramón Méndez.

"Un pasivo medioambiental se transforma en un activo energético, es decir, algo que tiene un costo para su disposición final, se convierte en un generador de riqueza. A la vez, estamos mitigando los efectos del cambio climático", indicó Méndez.

A eso se sumó el hecho de que en la zona hay dos molinos arroceros, que también se enfrentaban al problema de qué hacer con la cáscara de arroz. En el proceso de producción del arroz, la cáscara generada en los molinos se deposita en canteras. Muchas veces estos residuos se queman, con el consiguiente impacto en la calidad del aire.

Cuando no se queman, se acumulan en pilas donde se fermentan y se descomponen lentamente, produciendo emisiones de metano a la atmósfera. Ahora, la quema de la cáscara para producir energía evitará la contaminación.


Concretamente, la planta recibe los residuos forestales en forma de chips o de rollos que luego se convierten en chips y se acumulan en gigantescas montañas. Mediante cintas transportadoras se llevan a silos que abastecen tres gasógenos, explicó Bonilla.

"Dos de ellos están dedicados a chips de madera y el tercero a cáscara de arroz, que se almacena en silos separados. Mediante un sistema de gasógenos se hace una quema parcial que genera un gas de combustión, que es el combustible de una caldera gigantesca de alto rendimiento".

Fuente: ecodiario

Patrones de sequía de los últimos 80 años

Tras analizar datos meteorológicos del período 1932 a 2006, investigadores de la UNL observaron que sólo el 1% de los episodios correspondieron a sequías extremas. Además, concluyeron que estos fenómenos disminuyeron a partir de la década de 1970. Para el estudio agroclimatológico, los investigadores emplearon un índice que tiene en cuenta la combinación del suelo y la atmósfera. Su novedad reside en que no está exclusivamente referido al nivel de precipitaciones, sino que también considera aspectos del suelo como cuánta lluvia necesita y cuánta humedad tiene.

La sequía parece ser una constante de estos tiempos y la causante de las pérdidas en la actividad agropecuaria. Ante la noticia de campos y productores devastados por las adversidades del clima en las últimas campañas, es difícil pensar en la sequía como algo excepcional.

Sin embargo, un estudio agroclimatológico desarrollado por investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) demostró lo contrario, al identificar los patrones temporales de la sequía en la localidad santafesina de Rafaela, en los últimos 80 años.

Según se detalla en el informe, de la serie analizada -1932 a 2006- se observa que en el 50% de los casos el índice fue menor al límite necesario para considerar un evento como seco. Sólo en un 1% de los casos ocurrieron sequías severas, mientras que en el 20% se observaron desde períodos muy húmedos, a extremadamente húmedos. “Episodios como el que estamos viviendo con meses de precipitaciones insuficientes son fenómenos normales que se dan en un punto de la curva de un ciclo hidrológico. Más o menos cada 10 años se cumple ese ciclo”, señaló a InfoUniversidades la ingeniera agrónoma Perla Leva, investigadora a cargo del trabajo.

El trabajo

El estudio se realizó sobre la base de datos de precipitación mensual y temperaturas medias suministrados por la Estación Experimental Agropecuaria Rafaela del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Los investigadores utilizaron índices meteorológicos para el análisis temporal de los registros y así detectaron el inicio, fin, intensidad y frecuencia de eventos extremos como las sequías, además de los niveles de probabilidades para la localidad de Rafaela.

El índice de sequía utilizado mide la pérdida de la humedad partiendo del concepto demanda-suministro de agua y teniendo en cuenta el déficit entre la precipitación real y la precipitación necesaria para mantener las condiciones de humedad climática normal. Leva explicó que “una de las ventajas que presenta este índice es que toma en cuenta la combinación del suelo y la atmósfera para evaluar la sequía. Al no estar exclusivamente referido al nivel de precipitaciones, sino también a la consideración del suelo -cuánta lluvia necesita, cuánta humedad tiene y hasta qué punto puede ceder- es más adecuado para un estudio de agroclimatología”.

El índice está compuesto por categorías que van desde la sequía extrema hasta episodios extremadamente húmedos. Al graficar las series temporales del índice de sequía, los investigadores identificaron los aumentos o disminuciones de la intensidad de la sequía en el período analizado de 74 años. Finalmente, se estableció la existencia de patrones temporales de ocurrencia de sequías y la tendencia gradual hacia la disminución de su intensidad a partir de los comienzos de la década del ‘70.

Desde aquel momento, los eventos de sequías severas y extremas disminuyeron su duración, intensidad y aparición. Paralelamente, los expertos identificaron un marcado aumento de eventos muy húmedos y extremadamente húmedos. Al haber más precipitaciones se reducen los riesgos de ocurrencia de sequías severas, pero aún suceden de manera excepcional, como los casos de 1989 y 1997.

Pendientes del cielo

El mayor limitante a la hora de producir granos y forrajes en el centro de la Provincia son las precipitaciones. En especial, porque la mayor parte de los productores cultivan dependiendo exclusivamente de la lluvia, es decir, practicando una agricultura de secano.

La organización meteorológica mundial define “sequía” como un período con condiciones meteorológicas anormalmente secas, tan prolongado como para que la falta de precipitaciones provoque un grave desequilibrio hidrológico. “No se trata de que no haya ninguna precipitación, sino de que son insuficientes”, afirmó Leva. Y concluyó en que “nos estamos moviendo en el terreno de las probabilidades. No es posible saber con certeza qué es lo que va a pasar”.

La investigación, llamada “Caracterización agroclimática de las sequías (1932 – 2006) en la localidad de Rafaela, Santa Fe, Argentina”, fue llevada a cabo por Hernán Ferrarini, María Soledad García, Guillermo Toffoli y Silvia Valtorta, bajo la dirección de Perla Leva.

Fuente: infouniversidades
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Universidad Nacional del Litoral

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Un tercio de las especies, en peligro de extinción

Más de un tercio de las especies conocidas de animales están en peligro de extinción, según la última actualización difundida por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

De acuerdo a estos datos, en la "lista roja" actualizada un total de 17.291 especies están amenazadas de extinción de entre las 47.677 conocidas en todo el mundo.

Están en peligro el 21% de los mamíferos, el 30% de los anfibios, el 12% de las aves, el 28% de los reptiles, el 35% de los invertebrados, el 37% de los peces de agua dulce y el 70% de las plantas.

"Las pruebas científicas de una grave crisis de extinción de especies van en aumento", dijo la directora del Grupo de Conservación de la Biodiversidad de la IUCN, Jane Smart.

Entre los 5.490 mamíferos del mundo, 79 están extinguidos o extinguidos en estado silvestre, 188 especies permanecen en situación crítica, 449 están amenazadas y 505 son vulnerables.

El voalavo oriental (voalabo antsahabensis) aparece en la "lista roja" de la UICN por primera vez en la categoría de en peligro. Este roedor endémico de Madagascar está confinado en el bosque tropical montañoso y se encuentra amenazado por la agricultura de corta y quema.
Reptiles y anfibios

Este año se incluyeron 293 nuevos tipos de reptiles en la Lista Roja del IUCN, con lo que aumentaron hasta 1.677 especies de este tipo que sufren algún tipo de amenaza. De esta categoría, 469 están en peligro de extinción y 22 están extinguidas o extinguidas en el estado silvestre.

"Los reptiles están sufriendo en todo el mundo, pero la situación puede ser mucho peor de lo que actualmente parece", dijo el presidente de la Comisión de la Supervivencia de Especies, Simon Stuart.

Entre los anfibios, 1.895 especies de las 6.285 conocidas en el mundo están en peligro de extinción: 39 ya están extinguidos o extinguidos en la vida salvaje, 484 están en situación crítica, 754 están amenazados y 657 son vulnerables.

En relación a 12.151 especies de plantas, la IUCN señaló que 8.500 están en peligro de extinción y 114 ya se extinguieron o están extinguidas en la vida salvaje. Este año la "lista roja" de la UICN contiene 7.615 invertebrados, 2.639 de los cuales están en peligro de extinción.

Los científicos también añadieron 94 moluscos, aumentando el número total de moluscos evaluados a 2.306, de los cuales 1.036 están amenazados. Siete caracoles de agua dulce del Lago Dianchi en la provincia de Yunnan (China) figuran como amenazados. Éstos se suman a 13 peces de agua dulce de la misma región, 12 de ellos amenazados.
La 'punta del iceberg'

Actualmente hay 3.120 peces de agua dulce en la "lista roja" de la UICN, lo que supone un aumento de 510 especies respecto del año pasado.

"Durante mucho tiempo no se ha prestado atención a las criaturas que viven en aguas dulces. Este año hemos añadido muchas de ellas a la Lista Roja de la UICN y estamos confirmando los altos niveles de amenaza para numerosos animales y plantas de agua dulce, lo que refleja el estado de estos valiosos recursos", dijo Jean-Christophe Vié, jefe adjunto del Programa de Especies de la IUCN.

"Estos resultados son sólo la punta del iceberg. Hasta ahora sólo hemos podido evaluar 47.663 especies, pero varios millones más podrían estar seriamente amenazadas", lamentó el director de la unidad encargada de la "lista roja" de la UICN, Craig Hilton-Taylor.

"Sabemos por experiencia que las acciones de conservación funcionan, así que no esperemos a que sea demasiado tarde para empezar a salvar a nuestras especies", agregó.
Fuente: Elmundo

Catástrofe ambiental en el 'Amazonas submarino'

Los servicios de extinción han apagado las llamas en dos estructuras de la petrolera pública tailandesa PTTEP en el Mar de Timor tras lograr al fin contener un derrame de crudo que comenzó el pasado 21 de agosto. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, el vertido cubre más de 10.000 kilómetros cuadrados en pleno Triángulo del Coral, una extensión de seis millones de kilómetros cuadrados entre Asia y Oceanía a la que los expertos denominan el 'Amazonas submarino'.

Durante casi 10 semanas se han vertido al mar unos 400 barriles diarios de petróleo. "Este desastre ha causado un daño al ecosistema marino y dejado un legado con el que vamos a tener que lidiar en el futuro", indicó la senadora australiana del Partido de los Verdes, Rachel Siewert.

El fuego se originó hace cuatro días, precisamente cuando se llevaban a cabo los trabajos para detener la marea negra, y todavía quedan algunos pequeños focos activos. Las llamas alcanzaron cientos de metros de altura a dos millas náuticas de la torre de perforación y la plataforma ubicadas en los yacimiento de West Triton en el Mar de Timor, que separa a Australia de Indonesia.

Miles de litros de lodo inyectados en el pozo de West Atlas consiguieron -al cuarto intento- taponar el enorme vertido que alimentaba el incendio, según anunció Jose Martins, portavoz de PTTEP Australasia. "Estamos aliviados y agradecidos por haber parado el derrame y el fuego, pero aún tenemos mucho trabajo que hacer y nuestra prioridad ahora es determinar cómo taponar el pozo", indicó en un comunicado Martins.

La marea negra alcanzó las aguas territoriales de Indonesia y puso en peligro la biodiversidad marina y la pesca en el área protegida del Mar de Savu, donde viven varias especies amenazadas de tortugas, delfines y ballenas.

Las acciones de PTTEP en la Bolsa de Bangkok se desplomaron esta semana al hacerse evidente que la empresa no podrá, por el momento, extraer los 35.000 barriles de crudo que esperaba sacar de sus pozos en el Mar de Timor.
Fuente: elmundo